El cuarto libro no se va a publicar, pero he tomado unos capítulos para que sepan cómo es el final. No estarán todos pero tiene lo esencial.
Thais
Seis años después
Venecia, Italia.
La luz de la luna se cuela por las ventanas de mi cocina. El aroma de la carne recién hecha llena el aire mientras muevo las caderas al ritmo de una canción pegajosa que suena en la radio. Tarareo la melodía y doy vueltas por la cocina, preparando la cena.
Con una sonrisa en los labios, giro hacia el mostrador, con cuchillo en mano, lista para cortar un panecillo. De repente, un cinturón áspero surca mi garganta: respiración retenida, dijes metálicos rozan mi piel. El pánico se apodera de mí mientras el mundo se estrecha. Mis manos buscan vacío, cable o silueta que lo sostiene. Las notas de la canción aún suenan—dulce e indiferente—como si el horror no ocurriese aquí.. en la cocina.
Me tambaleo, luchando por mantenerme en pie. Me impulso con fuerza contra el mostrador, empujándome hacia atrás. Caigo sobre mi atacante y ambos golpeamos el suelo con un estruendo. El impacto lo obliga a aflojar el cinturón apenas lo suficiente para que pueda respirar. Lo muerdo en la mano con todas mis fuerzas.
Grita y me suelta.
Jadeando, me incorporo y lo veo: un hombre corpulento. Agarro el cuchillo, y cuando se lanza hacia mí, lo esquivo y se lo clavo en el brazo.
El tipo grita de dolor y retrocede. Me abalanzo sobre él y le entierro el cuchillo en el pecho, directo al corazón. Su cuerpo cae con un golpe seco. No hay tiempo para reaccionar. Otros tres hombres irrumpen en la cocina, seguidos de una mujer. Sus corazones laten al unísono, componiendo una sinfonía de terror y adrenalina.
—¡Si se acercan, los mato! —grito, con una voz cargada de odio.
Miro a mi alrededor, buscando desesperadamente algo para defenderme. Mis ojos se posan en un estante de especias. Sin pensarlo, agarro un frasco de pimienta y lo lanzo al primer hombre. Se cubre los ojos, gritando.
Aprovecho la distracción y me lanzo hacia la mujer, que sostiene una cuerda. La golpeo con el codo en el estómago, haciéndola doblarse. Con movimientos rápidos, agarro otro cuchillo de la encimera y me preparo para enfrentar a los otros dos.
—No saldrás viva de esta —dice el último hombre, con una sonrisa torcida antes de lanzarse sobre mí.
Pero no estoy dispuesta a rendirme. Con cada fibra de mi ser, lucho, bloqueo golpes, contraataco con precisión. La cocina, antes un santuario de calma, se convierte en un campo de batalla que se extiende hasta la sala.
Todo esto parece sacado de una maldita película de terror.
¿En qué momento mi vida se jodió tanto? No tengo ni la menor idea. Las cosas están tan torcidas que dudo mucho que, al final del día, encuentre una solución para toda la desgracia que pesa sobre mí. Pero puedo decirte una cosa: estoy huyendo de unos idiotas. Tengo demasiados enemigos para enfrentarlos sola. Y hay diez millones de dólares por mi cabeza.
¿La razón? Me escapé de mi propia fiesta de compromiso, en mi defensa, no sabía que era eso. En esa familia, aparentemente, a las mujeres no se les permite romper con los hombres.
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Abyss [Libro #3]
RomanceTERCER libro de la saga «Placeres Culposos». Una mirada. Un momento. Una chica. Ella fue todo lo que necesité para perder la concentración. Thais Delgado, mi primer pecado capital. Fue el placer más culposo que pudo llegar a mi vida. Nos sedujo...
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