Namjoon
—¡Papá! ¡Nam! ¡Ayuda!
Prácticamente escupí el sorbo de café que recién tomaba y corrí rezando por no tropezar para ver qué le había pasado a MiRan. No contaba con los chicos para ayudarla en cosas como su aseo desde hace años. Pensé que había usado la pasta dental para adultos de nuevo en lugar de la de niños con sabor a frutas.
—¿Estás bien, cielo?
Jadeé, mi voz temblorosa por el pánico.
Toqué la puerta del baño y me forcé a no regañarla por poner pestillo a la puerta aún cuando sabe que no lo tiene permitido, dado el caso en que le pase algo en el baño y yo no pueda ayudarle. Justo como le estaba pasando.
—N–no.
El sollozo que pude oír me desesperó y quise tirar la puerta abajo. Apoyé mi frente en la madera y como por artefactos de magia ésta se abrió casi haciéndome caer de boca. En el instante, acuné su rostro pálido entre mis manos.
—¿Qué ocurre?
Intenté neutralizar mi voz para transferirle calma, o que sonara suave y no presionarla, pero estaba muy preocupado para disimular lo mal que me ponía su silencio.
—MiRan, por favor dime qué tienes. ¿Te duele algo?
Dudó un rato más y cuando por fin habló liberé el aire que mantuve retenido con un suspiro.
—Me duele el estómago y... y cuando me desperté había sangre, papi, sangre. Creo que me han herido. ¡Me voy a morir!
Quise reírme por su expresión de pavor, aún así tenía que comprender su situación y lo más difícil: explicarle. Siguió divagando sin verme a los ojos.
—En las películas cuando al protagonista lo hieren, sangra y se muere. ¿Voy a morir?
Chilló y se quebró en llanto.
Les he dicho cientos de veces que no la dejen ver TNT. Busqué su mirada mientras repartía leves caricias en sus mejillas, ella se inclinó a mi mano como un lindo gatito y dejé un besito en la frente. Sacudió la naricita y picó mi mejilla con sus labios.
—Cariño, es algo normal. Vamos a ir con la doctora Shin y ella va a ayudarte, ¿sí?
Tendí mi mano y ella la tomó. Salimos y después de ayudarle a vestirse bajamos para que desayunara antes de ir a la clínica. Como era sábado estaba libre del Instituto donde daba tutorias y podía llevarla.
—¿Qué le pasó a la mocosa?
Escuché como Yoongi le preguntó a SeokJin en la cocina.
—Su menarquía.
Yoongi se giró para vernos acomodados en la mesa y soltó una carcajada despectiva.
—Crece su cuerpo, ajá, ¿y su mente para cuando?
Lo dijo lo suficientemente alto para que MiRan lo escuchara, pero ella no entendió el contexto y se dejó contagiar por la risa de su mayor.
—Lo mismo queremos saber nosotros sobre tí.
Afirmó Hoseok entrando en la sala. Sabía cómo callarle la boca a Yoongi cuando no tenía nada mejor qué hacer que molestarla.
—Ya terminé de comer, Nam. ¿Nos vamos?
Le limpié las comisuras de los labios y salimos de casa.
—Abróchate el cinturón, bebé.
—S-sí, Nam... ¿Podemos pasar por pastel antes de ir al médico?
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Sí, Oppa [Resubiendo]
FanfictionRecordemos que el hubiese no existe y lo correcto en esta familia, tampoco. -Tienes mi permiso, ahora haz lo que te digo, cariño. La inocencia en sus ojos los ponía aún más enfermos, nada importaba, su atención estaba fija en la chica que empezaba...
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