capítulo veintinueve

185 12 19
                                        

Los hombres regados por la habitación despertaron con una serenidad propia de quien ha sido presa del placer, aún con la lujuria arañándoles la espalda sin dejarlos ir, pero libres de la furia que los oprimía.

—Todo será normal ahora, ¿no? No tiene caso seguir discutiendo si...

—Buenos días. Por favor no empieces.

Murmuró Taehyung irritado.

—Ya debemos relajarnos, sólo eso.

—¡Sí, claro! Y comerle el coño de vez en cuando no está mal porque lo viste en una porno. ¿Te callas? Hay algo más importante. Ayer fue... Domingo.

Susurró Yoongi, temiendo despertar a MiRan recostada en el pecho de Namjoon.

—Y hoy es lunes. ¿Qué pasó? Deben ser como las 6:00 am, así que no te preocupes por llegar tarde al trabajo. No te rías, adivino bien la hora.

—¿Seguro que debes ir al trabajo hoy? —Pregunta Hoseok al otro lado de la cama. —Lo que quiere decir Yoongs es que ayer fue 26 de marzo. Hoy es 27.

—El cumpleaños de MiRan.

Finalizó Nam resignado y sorprendido a partes iguales. Sin percatarse de que ya la niña era consciente de la conversación.

—La follamos entre todos como regalo justo en la víspera de su cumpleaños. Debería darles vergüenza.

Ironizó Yoongi y salió sin vestirse de la habitación.

—Daddy, ¿qué es... foiamos?

MiRan estiró las palabras sin abrir los ojos aún, tenía el sueño ligero desde que las pesadillas aumentaron y escuchó sin dificultad la pequeña charla.

—¡Yoongi! ¿Puedes dejar de ser tan vulgar? ¿Hablar sin soltar "coño, follar, porno" en cada frase es muy difícil para tí?

—Cálmate, Jinnie.

—¡Todos me piden que me calme!

Refutó Seokjin de manera infantil y se hundió en su lugar.

Ella sabía que a sus hermanos no les gustaba su cumpleaños y nunca entendía por qué. Sólo le llevaban a casa el mismo odioso pastel red velvet año tras año. Harta de aquello se afanó en pedir que fuera distinto por primera vez.

—¿Tendré una fiesta? En mi otra escuela mis amigos jugaban con unas velitas de números después de la fiesta. Quiero que venga Sukkie. ¿Puedo tener una fiesta? ¡Yay, yay, yay! Con pastel de chocolate, yummy. Y helado. ¡Y cupcakes!

Esto se volvía más incómodo conforme transcurrían los segundos. MiRan seguía fantaseando en voz alta con una fiesta de cumpleaños en grande cuando no tendría una. Esta fecha en particular les recordaba que, aunque había superado ciertas barreras, las posibilidades de que fuera "normal" eran limitadas (por no decir nulas). Es lamentable que niguno aceptara ese hecho desde el corazón y se abriera a celebrar la gran dicha rodeándolos. Ella vivía sin dolor, atenta a su alrededor, tan astuta en cinco sentidos como le era posible. En el mejor de los casos serían agradecidos con la bendición de una hermanita feliz, en su lugar, se concentraban en lo que nunca sería.

—Arriba todos.

Seokjin seguía exigiendo cierto protocolo al tanto de que era una ridícula posición para asumir. Le tomó por sorpresa cuando se levantaron del piso para marcharse, quizá pensando lo irónico que era escuchar al mayor en su faceta de dictador, pero sin intención de contrariarlo. De esa forma, quedaron en la cama Namjoon y MiRan.

—Tu, Namjoon, explícale qué hará hoy... Fe-fe. Fe-fe-fe. Felicidades, niña. Felices...

Balbuceó y luego se tambaleó hasta el pasillo. Diecinueve años. La cuidaron solos durante once años, ¿qué pretensiones los llevaron a esto? Seokjin afrontaba un gran peso como el culpable que esta perversión se llevara a cabo en primer lugar.

Sí, Oppa [Resubiendo]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora