—¿Otra vez esta mocosa?
Gruñó Yoongi, quien había pateado las cobijas al salir de la cama frustrado por las horas de sueño que había perdido. Restregó las manos en sus ojos para quitarse la pereza e ir a la habitación de MiRan a averiguar por qué hacía tanto ruido en la mitad de la madrugada.
—¿Es en serio?
Gritó incrédulo al notar lo fuerte que se escuchaban los quejidos en el pasillo.
—¡Lleva toda la puta semana sin dejarme dormir! ¿Ustedes se toman quince diazepam o qué?
Detuvo los pesados pasos sobre el piso de madera cuando identificó los constantes sollozos que asoció con pesadillas. Tocó la puerta apenas y entró, MiRan se removía entre las sábanas con una clara expresión de dolor.
—¡Ah! ¿Daddy? Duele, ahí.
La frase se cortó en un agudo gemido y Yoongi comprendió la situación. Dedujo que las sensaciones se volcaban sobre ella quien aún desconocía la magnitud de lo que estaba pasando con su cuerpo. Estaba teniendo un sueño húmedo con alguno de sus hermanos ¿a quién más le llamaría "daddy"? Superando el morbo que le ocasionaría al lado socialmente inadaptado de Yoongi esta escena, el aspecto cuerdo de su personalidad no podía ver de esa manera a la pequeña. En conclusión, la despertaría y le haría tomar una ducha fría. Lo consideró unos segundos más, las opciones rondando en su mente... Sí, eso haría. Sacarla a rastras de la cama y lanzarla en la tina.
Tuvo miedo de tocarla, pero se forzó a sacudirla para alejarla del insólito sueño y no preguntarle de qué trataba.
—MiRan, hey, mocosa. ¿Tuviste una pesadilla, eh?
“Burlarse sería una forma natural de actuar cuando despiertas a tu hermana menor de un sueño húmedo porque no te deja dormir”, ironizó para él mismo.
—Fue muy extraño. El sueño se repite cada noche.
Musitó ella con voz átona.
“No preguntes, Yoongi”.
La tenue luz de noche dejaba ver a medias el carmesí en sus mejillas, el ceño fruncido y su expresión cansada.
—Anda a darte una ducha fría, pecadora. Y descansa.
La niña asintió un poco desconcertada y se metió en el baño con una incómoda sensación de humedad entre las piernas. Yoongi también necesitó una ducha en ese momento.
La tibia piel de MiRan se erizó al contacto con las gélidas gotas de agua, se estremeció y sin mojarse el cabello se enredó en una toalla para salir. Se puso una pijama más ligera y volvió a la cama a tratar de dormir. Tan pronto como se acomodó en la cama empujó las cobijas lejos de ella debido al calor que sentía. El sudor le plantaba un recorrido desde la frente hasta las clavículas, la imagen de Namjoon sobre ella en una posición extrañamente agradable siguiéndole a dónde sea que mirase. La ropa le pesaba y aún recién salida de la ducha se sentía sofocada.
Las horas parecieron detenerse un rato. Mientras sentía que se asfixiaba percibió la claridad filtrarse en la habitación.
Se fijó en el reloj rosa con motivo de Hello Kitty, Namjoon pasaría en cualquier momento a "despertarla" y por algún motivo que desconocía le avergonzaba tener que verlo a la cara. Le alertaron los pasos en el pasillo, vio sombras bailar entre la puerta y el suelo, una de esas se detiene frente a la puerta y luego alguien toca. Le ignoró y fingió estar dormida.
Namjoon entró en la habitación y se quedó observando el retrato de una mala noche de sueño: la cama más desecha que de costumbre, cobijas en el piso, mechones de cabello se le pegaban al rostro a causa de la transpiración y ojeras que rompían el sublime aura de su belleza.
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Sí, Oppa [Resubiendo]
FanfictionRecordemos que el hubiese no existe y lo correcto en esta familia, tampoco. -Tienes mi permiso, ahora haz lo que te digo, cariño. La inocencia en sus ojos los ponía aún más enfermos, nada importaba, su atención estaba fija en la chica que empezaba...
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