"No lo escuches, tápate los oídos."
Su voz tenía un tono suave, no era tosco ni grave, podías confundirlo con un ser celestial.
Era su mejor arma, porque cuando lo utilizaba, un crescendo se alzaba a tu alrededor, y solo esperabas escuchar las arpa...
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¿Cómo podía saber lo que pasaba en la vida de Kim Doyoung?
Primer obstáculo, era Kim Doyoung.
Dejé los balances generales de mi carrera de lado para enfocarme en él. Busqué sus redes sociales, pero el desgraciado no tenía ninguna, es más, ni uno de sus amigos parecía tener alguna red social.
Instagram, Facebook, Twitter... no pude encontrarlo.
Renjun tuvo la amabilidad de pasarme su número de teléfono, pero sería demasiado raro hablarle de repente, y me creería una loca.
No vi a los hermanos Lee por el resto de la semana, y a Doyoung solo lo vi una vez, en nuestra clase en común de Deontología.
Pero él se sentó al otro lado, donde le había dicho la anterior vez, y no levantó la mirada de su cuaderno en ningún momento.
—Deberías enviar una carta al rector— Elkie le recomendaba a Renjun quien tenía el ceño fruncido.
—Primero es a mi jefe de carrera, ¡y el tipo es un idiota! Quiero golpear al licenciado.
Miraba con distracción el campus en pleno sol, debajo de un árbol a las 3 de la tarde, mientras mis amigos conversaban sobre el problema que tuvo Renjun en una de sus materias.
—Pregunta a más compañeros de tu curso si tuvieron el mismo problema, a lo mejor se pueden unir.
—Y hacemos una huelga de brazos cruzados, cómo no.
Sin querer (pero queriendo en realidad), encontré a Kim Doyoung luego de tres días de no verlo.
Iba a paso rápido por una facultad, cruzando para llegar a la calle, mientras hablaba por su celular.
Más bien, discutía. Sus facciones y la manera en la que reaccionaba podían hacerlo ver que estaba molesto, o apurado.
¿Debería?
Volví a ver a mis amigos, demasiado concentrados en hablar.
Nah.
Volteé a mi celular, abriendo mi mensajería, notando que mi mamá me había dejado un mensaje diciendo que llegaría más tarde hoy.
Volví a mirar a mis amigos, y luego a Kim Doyoung, quien ya salía del campus.
Al diablo.
—Tengo que ir a recoger un paquete de mi madre— dije levantándome y tomando mis cosas, llamando la atención de Elkie y Renjun.
—¿Tan pronto?— preguntó Elkie.
—Me lo dijo ayer, pero recién me acordé porque me volvió a enviar un mensaje, nos vemos— me despedí con la mano, sintiendo orgullo de mí por haber creado una mentira tan rápido.
Ellos no dijeron nada y yo me fui casi corriendo, acomodando mi bolso en mi hombro, rogando que no me haya olvidado de nada.
Salí del campus y vi la espalda de Kim Doyoung a varios metros lejos. Tuve que ir más rápido para poder alcanzarlo, o mejor dicho, estar detrás de él.