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[Narrador Externo]

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[Narrador Externo]

Abrir los ojos fue todo un desafío para Doyoung, se sentía cansado y con ganas de dormir un año entero. Sus músculos estaban agarrotados y le echó la culpa al hecho de tener que dormir con dos personas más en una cama un poco pequeña.

Se estiró con la esperanza de golpear a alguno de sus compañeros en la acción y respiró profundo el aire puro.

Ahí supo que algo andaba mal.

Primero, no escuchó ni sintió a Haechan o Taeyong a su lado, como esperaba haberlo hecho. Y segundo, el aire era demasiado fácil de respirar.

Era un dato conocido que para las especies de mar como él, estar en tierra firme con los humanos era un reto más complicado de llevar porque a causa de toda la contaminación y las distintas fábricas que habían, el aire era pesado y molestaba a la nariz.

Pero lo que respiró Doyoung fue limpio, fácil de procesar y hasta revitalizador.

Abrió sus ojos, ahora con su pulso empezando a aumentar y sus vellos de punta. Lo primero que sintió fue sus piernas, o la falta de ellas en todo caso.

Su cerebro procesó esto rápidamente y no tardó en entender que las cosas iban muy mal.

Miró su cola, la que no veía hace mucho tiempo ya y no necesitó que nadie le diga que había vuelto al mar.

Entró en pánico y miró a sus costados, encontrándose rodeado de cuatro paredes de granito. Y aunque fuera dentro de un cuarto, el agua seguía pasando y se movía con facilidad.

La puerta se abrió, dejándole el paso libre, lo cual le hizo sospechar, no debería ser fácil poder salir de ahí, pero así parecía.

Aprovechó y nadó fuera del lugar con rapidez, sintiendo cierto alivio al poder estar en su forma natural, porque caminando en dos piernas era más lento.

—Yo siendo tú no iría muy lejos.

Kihyun parecía tan despreocupado manteniéndose a flote, mirándole con una desgana fingida, porque detrás de eso, se notaba la maldad.

—Tú-… — empezó Doyoung, apretando su mandíbula.

—Solo lo decía por precaución— alzó sus manos con supuesta inocencia —, porque no sé qué sería de tu pequeña humana si te vas.

Miró a un lado y Doyoung imitó su acción.

La saliva se quedó atorada en su garganta y sus ojos se abrieron más, porque justo a un par de metros, estaba Nara flotando inconsciente dentro de una burbuja de agua que daba destellos verdes en todo momento y en diferentes partes, como pequeñas hebras de lana que se entretejían sin dejar paso a que nada entre o salga.

La burbuja la mantenía a salvo del agua, donde solo se encontraba en un pequeño mundo, en el que flotaba y daba vueltas con mucha lentitud, como si estuviera en un podio, mostrándose como trofeo.

CRESCENDO | Kim DoyoungHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora