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No sabía cuánto tiempo ya estaba aquí, pero Doyoung había peleado con Kihyun para que me den alimento, puesto que sentía que me deshidrataba y estar rodeada de pura agua no me ayudaba

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No sabía cuánto tiempo ya estaba aquí, pero Doyoung había peleado con Kihyun para que me den alimento, puesto que sentía que me deshidrataba y estar rodeada de pura agua no me ayudaba.

Kihyun me lo dio de mala gana, unas algas comestibles que Doyoung me aseguró que sabían mejor de lo que se veía, y un vaso de agua dulce.

Fue suficiente para mantenerme con fuerzas un tiempo, pero me negué a pegar el ojo, con el miedo de que cualquier otra cosa pudiera pasar si bajaba la guardia.

—¿Me dejarás aquí por cuánto?— pregunté en tono alarmado.

—Hasta que Haechan venga y renuncie a sus poderes— repitió Kihyun.

—¿Qué pasa si nunca viene?

—Te quedarás ahí por siempre, supongo— se encogió de hombros, despreocupado.

Miré a Doyoung, y por su cara, supe que él tampoco estaba al tanto de esto.

—Dijiste que la dejarías ir si hacía lo que decías— gruñó.

—Sí, pero para estar en el trono necesito de ambos, no sólo de ti.

—Eres un maldito mentiroso.

Doyoung estuvo a punto de abalanzarse contra Kihyun, pero un guardia le agarró del brazo y lo jaló lejos, dándole un puñetazo en la cara que me hizo ahogar un grito.

—Ya te dije que no te muevas— dijo Kihyun sin importarle.

Apreté mis dientes, deseando con todas mis fuerzas poder ser más útil ahora, y no sólo mirar cómo golpeaban a Doyoung.

Pero aún si me quedaba aquí toda mi vida, lo prefería. Jamás esperaría que Haechan baje para poder darle lo que quiere a Kihyun, incluso si con eso sacrificaba mi libertad.

Doyoung se contuvo pero miró con una rabia indescriptible al guardia que le había golpeado, que éste se acobardó y se fue para atrás.

Un momento después y sin aviso, del portal salió Wonwoo, llevando en su mano el extremo de algo que todavía cruzaba el portal.

Casi detrás le siguió una mujer, de cabello negro y largo que parecía bien arreglado incluso bajo el agua. Su piel era igual de pálida que la de Doyoung, tenía ojos grandes y redondos, de tono naranja que hacía juego con su cola.

Al ver sus muñecas entendí que lo que llevaba Wonwoo era el extremo de las cadenas que la sujetaban, y no me hizo mucha falta darme cuenta que era la princesa Aeri.

Era demasiado hermosa, de cuerpo curvilíneo y cara delicada. Tenía sentido que fuera una princesa, todo su porte lo gritaba.

Miró a Doyoung y luego a mí, con una mueca extendiéndose en su cara.

—¡Al fin! Ya me estaba aburriendo aquí— Kihyun dio un aplauso, viendo a los demás soldados salir del portal, haciendo escolta de ambos príncipes recién llegados —Mira qué bonito, cuatro de cinco príncipes aquí, solo falta el niñito.

CRESCENDO | Kim DoyoungHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora