Samuel
Habíamos salido nuevamente con nuestros compañeros de trabajo. Lina se encontraba tan reluciente que me había quedado embobado viéndola. Mientras me saludaba y sonreía abiertamente, solo podía pensar en acunar su hermoso y tierno rostro y comerla de besos.
Cada dos por tres mis ojos la buscaban en la multitud. Me fascinaba tanto que podía contemplarla por horas sin cansarme. Como había estado tan atento a ella, me percaté de que siempre tenía alcohol en sus manos. Probablemente terminara borracha de nuevo. Sería divertido verla hablar de una espátula tan risueña de nuevo.
—¿Quieres bailar, jefecito?—Me invitó Ema, con una sonrisa coqueta. Incluso inclinó un poco sus pechos en mi dirección y tenía escote, pero ni siquiera había bajado la mirada para verla.
—Soy tu jefe, no tu jefecito.
—Uhm... pero es muy formal decirte jefe cuando estamos en una fiesta. Tal vez debería llamarte Samu.
—No lo hagas. Así me dicen las personas cercanas a mí.
—¿No quieres que seamos cercanos?—Intentó tomar mi antebrazo, pero corrí mi brazo.
—No.
Di un par de pasos para alejarme de ella, pero me detuve cuando se metió en mi camino. Me estaba empezando a molestar.
—La verdad es que te me haces muy atractivo.—Metió un mechón de su pelo atrás de su oreja.—Si no quieres que seamos cercanos, está bien para mí. ¿Por qué no vienes a mi casa esta noche?
Tuve la idea de molestarla un poco, herir su orgullo o sus sentimientos con algún comentario cruel, pero era posible que algo así pudiera preocupar a Lina. La mujer de mis sueños se encontraba disfrutando la noche y verme discutir con su ex mejor amiga, podría arruinarlo.
—No estoy disponible.
—¿Tenés novia?—Se veía más interesada en mí ahora.—Eso tampoco es un problema. Lo podemos mantener en secreto.
—No me interesas.
—¿En serio?—Ladeó su cabeza.—Pero si soy la más linda de la oficina.
—Lo dudo.
—¿Tu novia es de la oficina? Tener que ocultarnos lo haría más excitante.
Me estaba agotando la paciencia. Lina parecía estar bastante borracha, así que esperaba que eso le impidiera prestar atención a nosotros dos.
—Me niego.
—No me rendiré tan fácil. De verdad me interesas.
—Te estoy diciendo que no quiero, ¿por qué te cuesta tanto entender? No sos para nada el tipo de mujer que me interesa. Tu personalidad me da asco y me repugna ver tu cara porque recuerdo la escena que montaste el otro día en el bar.
Mis palabras la habían apenado tanto que, a pesar de la poca luz, podía verlo en su rostro.
Me alejé de ella, terminando nuestra conversación. Luego de dar unos pasos, volví a buscar a mi primera novia en la multitud. Me detuve al no verla y poder buscarla mejor. No la había perdido tanto tiempo de vista como para no encontrarla fácilmente.
Me percaté de que Meredith y Yesi, con quienes habían estado anteriormente, seguían ahí con unos compañeros de trabajo más. Preocupado, me adentré entre la multitud. Lina estaba borracha, ¿y si alguien quería sobrepasarse con ella?
—¿Dónde está Lina?—Le pregunté a Yesi, quien parecía estar a punto de irse. Al ver su confusión, aclaré;—Angie.
—Fue a la barra.
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bromas y amores dulces
RomanceDespués de siete años, Angie y Samuel se reencuentran inesperadamente y deciden hacerles bromas a sus compañeros de oficina para pasar el rato. Un primer amor, luego de tanto tiempo ¿será capaz de volver o quizás nunca había desaparecido?