Vigésima primera carta:

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Querido, Caleb:


Ella esta allá, aun cuando yo estoy aquí.

Pero ya es medianoche y ella se ha ido

Y cuando escucho gritos, que traspasan mi ventana

Muchos golpes secos que me sobresaltan

Y mi estúpida necesidad de asomarme a ver que pasa



Caleb, apareciste tocando mi puerta.


Dear, Caleb.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora