Por mi pequeño nada.
Querido, Caleb.
Despues huiste, vaya yo a saber donde
Me dejaste con la palabra en la boca
Ni un adios
Ni un hola
Solo quede yo, mi abrumadora desolacion.
Y varias sombras.
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Dear, Caleb.
Ficção GeralQuerido, Caleb. Así empiezan las cartas, para el chico de los cigarrillos, ese que rara vez sonreía, el que a un lado de mi ventana siempre se encontraba, pero en algunas madrugadas escapaba de casa, por supuesto, yo rara vez sabía donde estaba, y m...
