Querido, Caleb:
Tu padre y tu hermana
Te han traído finalmente a casa
Una camisa extraña y de color blanco llevabas
Ella también ha venido, y trajo consigo muchos medicamentos
Caleb, he dejado la siguiente carta en tu abierta ventana
Solo te pido que no vuelvas a cierrar la persiana
A veces cuando estoy frustrada, me gusta escucharte tocar guitarra
Pero han pasado horas donde duermes demasiado como para buscarla
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Dear, Caleb.
General FictionQuerido, Caleb. Así empiezan las cartas, para el chico de los cigarrillos, ese que rara vez sonreía, el que a un lado de mi ventana siempre se encontraba, pero en algunas madrugadas escapaba de casa, por supuesto, yo rara vez sabía donde estaba, y m...
