Two;
The nudes boy and the wrong girl
Abrí lentamente mis ojos, mientras sentía la almohada en la cara y mis piernas fuera de la cama. Eso me indicaba una cosa: había dormido bien.
Me senté perezosamente y vi en el suelo mi amado celular, con la pantalla hacia abajo. Ahogué un chillido y lo tomé a toda velocidad, lo revisé totalmente y solté un suspiro de alivio al ver que no tenía ni un rasguño.
Me volví a tirar a la cama y lo prendí. Alcé una ceja. El chico de los nudes me había respondido, pero yo ya estaba dormida. Opté por dejarlo así, que al cabo, ni siquiera lo conocía.
-¡Calí! ¡Ya me voy a trabajar!-gritó mi madre desde el piso de abajo.
Ella trabajaba toda la semana en una fábrica, siendo la mano derecha del presidente. Los únicos días que no trabajaba era lunes y domingo. Sólo esos.
-¡Sí!-le respondí de igual manera-Cuidate-susurré después de que se escuchara la puerta cerrarse.
Después de hacerme la tonta en la cama por unos minutos, me levanté y caminé hasta la cocina. Hice unos ricos waffles, con miel y un vaso de leche. Mientras comía, vi que en la basura estaban unas fotografías rotas. Y enfrente de mí, en la mesa, estaba un álbum de fotos. Alcé una ceja y agarré el álbum.
Las fotos pasaban por la yema de mis dedos, pero ninguna parecía haber sido rota o arrancada. Hasta que llegué a la sección donde sólo nos encontrábamos mi familia y yo. En ninguna foto estaba mi padre.
O su cuerpo había sido arrancado, o solamente su rostro junto con su enorme sonrisa. Ya no estaba en ninguna fotografía.
Me levanté del la silla y me dirigí al bote de basura. Tomé el primer pedazo que vi lo menos arrugado posible, y lo acuné en mi pecho. Extrañaba a mi papá. Él había muerto hace años, pero mamá quería olvidarlo. Le dolía tanto que lo arrancó de las fotos.
Al terminar de comer, lavé los trastes y corrí hasta mi habitación. Coloqué el pequeño pedazo de fotografía de mi padre en el cajón del buro. Fui hasta el baño, lavé mis dientes y me mojé la cara, mientras me veía en el espejo.
No era muy bonita, que digamos. Ojos miel, cabello negro azabache ondulado y salvaje. Mi piel era excesivamente blanca, ya que nunca salía en el día, odiaba el calor. No tenía un cuerpo voluminoso, me daba pereza hacer ejercicio. Pero estaba entre mi peso correcto.
Escuché el sonido de mi celular, así que corrí y me lancé a la cama como un león lanzándose a su presa. Contesté la llamada sin fijarme quién era.
-¿Hola?
-¡Calí! ¡Tenemos un problema!-era Dylan, y sonaba como si estuviera respirando entrecortadamente o estuviera corriendo.
-¡Calma! ¿Qué pasó?
-¿Estás en tu casa?
-Sí.
-Estoy en tu puerta, abreme.
Rodé los ojos y colgué. Me asomé por la ventana y, efectivamente, ahí se encontraba Dylan; con sus jeans ajustados y una camisa holgada de tirantes.
Bajé las escaleras y le abrí la puerta, permitiéndole el paso. Él entró con gotas de sudor en su frente y se dejó caer en el sillón de la sala totalmente cansado.
-¿Qué pasó?-cuestioné sentándome a su lado.
-Linda pijama-susurró echando su cabeza hacia atrás.
Le di un golpe en el brazo, comenzando a enfadarme.
-¿Qué pasó?-repetí.
Se sentó correctamente y se rascó detrás de la nuca. Me daba miedo que hiciera eso.
-Moriremos, Cal. ¡Moriremos!-exclamó con los ojos desorbitados.
Le volví a pegar.
-¡No me digas Cal!-le regañe-¿Por qué? ¿Hiciste algo estúpido y me metiste en eso?
Él negó con la cabeza y me vio con una mirada suplicante.
-Estaba con William ayer, platicábamos como siempre. Entonces me levanté y fui al baño, pero dejé ahí mi celular. Cuando regresé-se detuvo a tomar aire-, él estaba pálido. Me dijo que mi mamá había llamado, así que él contestó. No le vi nada malo.
-¿Ese es el problema?-estaba confundida.
-¡No! El punto es que... Caitlin terminó con él.
Agrandé mis ojos y me dejé caer en el respaldo del sillón. Ellos dos habían durado por dos años, y él se veía tan feliz al lado de ella. Recordé las veces que él giraba a verla y se le dibujaba una genuina sonrisa en el rostro.
-¿Cómo?
Dylan soltó un suspiro.
-Me dijo que ella le había mandado un mensaje. Decía "Quédate con tus amiguitos, a los que tanto les desagrado, estoy terminando contigo. Hasta nunca, Cait xx. pda. Mandale saludos de mi parte a Dylan, Carl y a la niña esa, Calí."
Me quedé muda. Nunca estaba con William, así que no entendía por qué me había metido en ese mensaje. Por el otro lado, me enojé. ¿Quién terminaba a su novio por mensaje? Que cobarde.
Estuvimos hablándolo por unos minutos, hasta que Dylan me dijo que lleváramos a William a los bolos y lo animáramos. A mí me parecía buena idea, ya que comenzaba a darme lástima.
Después de que él se fue, subí a mi cuarto para meterme a bañar. Fue una ducha rápida, con agua fría. Al salir del baño ya cambiada, comencé a hacer mi cama.
Miré mi teléfono y me asombré de ver un mensaje nuevo. Supuse que era mi madre, diciendo que había olvidado algo.
Desgraciadamente, no.
Desconocido
11:57 am
Bueeeeeeeeenos días :)
Al principio me asusté, luego recordé a Ian, el chico de los nudes de la noche pasada.
Yo
12:24 pm
Deja de mandarme mensajes
Desconocido
12:25 pm
Por qué? :( Quiero socializar
Bufé.
Yo
12:25 pm
No me conoces, ni yo a ti. Puedes ser un hombre sucio y pedófilo de 40 años
Me harté de su número desconocido, así que lo agregué a mis contactos con el nombre de "nudes boy". Sonreí, me gustaba ese nombre gracioso.
Nudes boy
12:27 pm
No soy ningún pedófilo, ni un viejo de 40 años. Pero seguramente soy mayor que tú ;)
Solté un suspiro. Acababa de cumplir los 17 años hace dos meses, y lo primero que pensé fue un hombre de 39 años. Entrecerré los ojos.
Yo
12:28 pm
Con mayor razón, deja de mandarme mensajes, nudes boy.
Nudes boy
12:30 pm
Nudes boy? Jaja, me gusta. Pero ya te dije que me llamo Ian :(
Yo
12:31 pm
Ian, el chico de los nudes
Nudes boy
12:31 pm
Calí, la chica del número equivocado
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Nudes boy
RomanceDesconocido 12:32 am Ashley, mandame nudes ;) Yo 12:33 am Te has equivocado de número, amigo. Desconocido 12:35 am Mierda #138 [10/05/16] en romance, sólo imagina que tiene el primer uno, déjame disfrutar ser primer lugar en mi imaginación y seamos...
