twenty three;
you ad hodible
Guardaba mis libros de física en el casillero cuando me sorprendió una aguda voz. Di un brinco y giré mi cabeza, encontrándome a Lily con una mirada no tan amigable. Sentí un cosquilleo en mi espina dorsal. Esa chica parecía no cargar nada ms que dudosas y malas noticias.
—Hola, Lily—saludé lo más amable posible y cerré la puertecilla azul marino con cuidado. Al no recibir respuesta, me di media vuelta y emprendí mi camino fuera de la escuela para irme a mi casa.
Escuché sus rápidos pasos detrás de mí hasta que me alcanzó y caminó a mi lado.
—De verdad no sabes nada, ¿verdad?
—No sé de qué hablas—no la volteé a ver.
Me tomó del brazo para atraer mi atención, y la obtuvo. La observé con desconcierto hasta que me soltó y suspiró.
—Calí—dijo entre dientes como si el hecho de mencionarme fuera hiriente—, ¿por qué no fuiste a la fiesta del viernes?
—No es de tu incumbencia, Lily—respondí secamente. No quería decir que en realidad mi amigo estaba enojado conmigo y mi novio parecía no importarle o estar de su lado.
—Tienes razón. Pero dime que sabes lo que pasó.
—No sé—empezaba a hartarme—, ¡no sé! ¿Por qué no me dices en lugar de estar jugando con mi cabeza?
Lily suavizó su rostro y mordió su labio, pintándolo de blanco. De pronto me sentí muy ansiosa y nerviosa por lo que iba a decir. Con Lily, nunca podría adivinar lo que había en su cabeza. En un principio la imaginaba como una chica sumida en sus estudios y un poco apartada de todos, pero ahora no podía verla más que una entrometida que quería meterme cosas a la cabeza.
—¿Sabes? Mejor habla con Caitlin. Con ella conseguirás más respuestas que conmigo, te lo aseguro.
—No soy gran amiga de ella, para que sepas—fruncí el ceño.
—Habla con ella sobre su ex novio, es todo. Ya luego te enterarás qué ocurrió.
Como si nada, me rodeó y se apresuró a salir del lugar dejándome con la boca abierta. ¿A qué jugaba? ¿Quién en su sano juicio dice algo así y luego se retira tan campaneante? Rechiné mis dientes y tomé el mismo camino que ella pisando fuertemente hasta hacer mucho ruido.
No había visto a William en todo el día. A Dylan sí, en clase de Historia, pero no establecimos conversación alguna, de hecho, me ignoró aunque estuviera sentada dos asientos más adelante en la fila de al lado. Esperaba ver a Will en la cafetería, pero tampoco estaba allí. Lía me había llamado en la mañana diciendo que se había enfermado de un resfriado gracias a la noche de la fiesta y me pidió que entregara su tarea, sin embargo, luego recordó que nunca la hizo.
Cuando empecé a caminar a mi casa, arreglé la coleta de mi cabello jalándolo y metí mis manos en los bolsillos de mi sudadera.
Hasta que llegué a la seguridad de mi habitación, fue que saqué mi celular. Me tumbé en la cama y abrí la bandeja de mensajes, buscando uno de Will, pero no había ninguno. Hice una mueca.
Yo
03:12 pm
Will, ¿estás bien? :(
Lo envié. Cuando me di cuenta que tenía un mensaje sin abrir, me quité un mechón de mi cabello de mi cara soplándolo. Se trataba de Ian.
Nudes boy
08:02 am
Sé que duermes abrazando y oliendo mi chaqueta
Sonreí y recordé que la noche que me trajó no le había regresado su chaqueta, y la vi doblada en el pequeño sillón del fondo.
Yo
03:13 pm
En realidad no, sería muy raro.
Dejé el celular en el buró y me levanté para agarrar la mochila y asegurarme de que no tuviera alguna tarea pendiente. Luego de hojear mi cuaderno especial para anotar las tareas y proyectos, me sentí bendecida cuando no encontré nada qué hacer. El celular vibró y pensando que Ian me había respondido, me senté en la cama y abrí el mensaje. Era Lía.
La chica más sexy que puedas conocer (Lía)
03:18 pm
Y si hacemos noche de películas? Con pañuelos para mí y nieve para ti
Yo
03:19 pm
Es lunes, Lía
La chica ms sexy que puedas conocer (Lía)
03:19 pm
Y mañana martes, Calí. Vienes?
Yo
03:19 pm
Ya voy
Ella siempre terminaba ganando. Limpié mi habitación, puse algo de música y bailé comiendo galletas esperando a que llegara mi madre para poder irme tranquila. Luego de unas horas, llegó quitándose la liga de su cabello y soltándolo. Le dije a dónde iba y me despedí de ella con un beso en la mejilla, tomé mi mochila donde guardé frituras y galletas y salí de la casa. La casa de Lía estaba a unas pocas calles, por lo que me era fácil llegar caminando. Venía preparada con el cargador de mi celular por si me pasaba de tiempo o por alguna extraña razón llegara a cero por ciento. Llegué a la casa de dos pisos café y toqué al timbre esperando pacientemente.
En segundos, el rostro de Lía con una roja nariz y unas leves ojeras debajo de sus ojos se asomó por la puerta. Sacó su mano que apretaba un pañuelo que no quería averiguar qué guardaba y la agitó en un ademán de que entrara. Pasé y la miré de pies a cabeza. Tenía puesta su pijama Rosa de pantalón de donitas que le quedaba grande y le arrastraba, junto con una camiseta con una dona gigante en el centro que tenía chispas de colores. Su cabello estaba recogido en una desordenada y despeinada cebolla.
—Estás horrible—le dije.
—Cuando lo edtás do te lo digo podque doy buena amiga.
—Claro que no. Deberías decírmelo, mala amiga.
—Edtás hodible.
—¿Lo ves? Vamos progresando en nuestra amistad—le guiñé un ojo cuando caminé hasta su sala.
—¡Dí!
Le tendí las frituras y galletas y ella me entregó medio litro de helado de galleta. Prendió la pantalla y en seguida puso Netflix. Nos decidimos por una película de comedia para luego estar listas para una de terror y después, relajarnos con una romántica. Era un plan bastante bueno, nadie lo puede negar.
Entre risas y risas, a la mitad de la película, la pregunta que Lía profirió me sorprendió. No sabía que a ella le interesaría ese tema.
—¿Cómo te edtá yendo con Dylan? ¿Ya edtán bien?
Dejé la cuchara con nieve en el bote y solté un cansado suspiro.
—No—resoplé—. Creo que me odia. No sé cómo decirle que nunca le haría daño a Will, mucho menos con Ian.
—¿Ian? ¿Aún lo ves?
—Sí, es mi amigo. En muy poco tiempo se volvió especial para mí. Pero Dylan... ¡Ah! ¡Es muy molesto!—cubrí mi rostro con las manos.
Sentí su calidez en mi hombro, dándome pequeñas palmadas para reconfortanme.
—Calí, edes mi mejod amiga. Te apoyaré en lo que sea bueno para ti, pedo nunca defendería a Will en vez de ti; podque has de tener buenas razones. Di él te daña, la pagará conmigo. Y di dices que Ian ed un buen tipo, ¡pued te creo! A mí sólo me importa que seas feliz.
Le sonreí con honestidad porque sus palabras mal dichas me habían tocado el corazón. Dejé el bote de nieve de lado y me lancé a sus brazos, abrazándola con fuerza. Siempre contaría con Lía, y eso me alegraba mucho.
—Calí...—murmuró.
—¿Sí?
—Apladtaste mis pañuelos usados.
—¡Lía!—me quité inmediatamente para ver unos papeles pegado a mi blusa—¡Que asco!
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Nudes boy
Roman d'amourDesconocido 12:32 am Ashley, mandame nudes ;) Yo 12:33 am Te has equivocado de número, amigo. Desconocido 12:35 am Mierda #138 [10/05/16] en romance, sólo imagina que tiene el primer uno, déjame disfrutar ser primer lugar en mi imaginación y seamos...
