Bonus: Prueba de confianza

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POV Gulf

Le gustaba la vida que tenían, sin importar los altibajos que pasaran, siempre estaban el uno para el otro.

Era cómodo y relajante estar al lado del hombre que había elegido, esperaba, para el resto de su vida. No tenían grandes pretenciones ni les gustaba hacer alarde de lo que tenían y así estaban bien. La privacidad era primordial, además del respeto y confianza.

Estar en silencio o viendo algo en la televisión no era molesto ni incómodo, todo lo contrario, era de los momentos que más disfrutaban, además de cuando hacían el amor y luego conversaban sobre cualquier tema o simplemente se quedaban dormidos sin ganas de nada más.

Verse siempre no era un lujo que pudieran darse, no con una agenda apretada, viajes y mucho trabajo sobre sus espaldas, pero había ocasiones en las que solo eran dos almas que se amaban sin decirlo al mundo, porque no era algo que quisieran hacer. Nadie tenía derecho a meterse en sus vidas ni opinar sobre lo que hacían o dejaban de hacer.

Había tantas cosas que amaba de su novio como cosas que le desesperaban, y sabía bien que el sentimiento era mutuo, aunque a consideración personal, siempre diría que las cosas que le molestaban de P'Mew eran más irritantes, y por mucho.

Amaba mucho lo atento que era, además de lo preocupado que siempre se veía si notaba que algo malo pasaba. Una siempre herida era motivo para verlo correr al botiquín para encontrar algo para curarlo, y eso hacía que su corazón se llenara de felicidad. También le gustaba la manera descarada con la que le hacía el amor, la forma en la que lo dejaba deseando una segunda o tercera vez, y era tan apasionado a pasar de lo cansado que algunas veces lucía.

Tenía tantas otras virtudes... Pero también tenía muchos defectos, aunque algunos, tal vez, solo eran cosas irritantes.

Le molestaba que fuera extremadamente pulcro, al punto de no permitir que durmiera en la cama a menos que se hubiera aseado, y eso era detestable porque algunas veces solo quería dormir casi hasta que fuera un nuevo año, así, con la misma ropa con la que había llegado.

Otra cosa que le molestaba bastante era que hubiera resultado quisquilloso con diversas comidas, en especial las que contenían mucha grasa o especias. Siempre tenía que prepararle comida distinta u ordenar a domicilio de lugares que ya conocían.

Pero había algo que aún no entendía, después de tanto tiempo de conocerse y de mantener una relación... Jamás, en todo el tiempo que llevaban juntos lo había escuchado que expulsar un gas frente a él.

Sus familias se conocían bien, los habían aceptado y eso era todo lo que necesitaban. Las cosas andaban bien, también, pero lo de los gases era algo que aún no entendía. Era raro siempre verlo ir al baño por unos segundos y luego salir para regresar a hacer lo que había dejado. Sabía que no había orinado ni nada más porque el tiempo era muy corto entre que entraba y salía. Evidentemente solo iba a soltar gases, los que jamás había soltado estando juntos.

-Idiota- Dijo sin ánimo de ofenderlo, pero se lo merecía.

Suspiró con mala gana y se acomodó para dormir.

Le gustaba que P'Mew se estuviera tomando las cosas con más calma, sin tanto trabajo como antes, y daba la casualidad que esa mañana tampoco él tenía mucho por hacer. Solo trabajaría en la tarde y luego en la noche volvería a descansar.

Aún quería dormir un poco más pero ver cómo la espalda y luego todo el cuerpo de P'Mew lo detuvo, así, con los ojos tan abiertos y fijos en su novio como podía. Lo vio ponerse de pie con lentitud, sin notar que él también estaba despierto. Caminó hasta el final de la habitación, abrió la puerta y salió. No pasó ni siquiera un minuto y oyó cómo la puerta de la habitación donde dormían se abría de nuevo. Solo lo escuchó porque había cerrado los ojos para que no notara que lo había estado observado sin decir ni una palabra. La cama se hundió del otro lado y las sábanas se movieron.

CansadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora