Capitulo 14

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Santo

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Santo

Marcello ha regresado.

Para ser honesto no lo esperaba tan pronto en la casa, no lleva mucho aquí adentro y su sola presencia ha empezado a sacarme de mis casillas, la forma en la que habla, las palabras que salen de su puta boca pretendiendo ante todos que es un ser afectuoso cuando la realidad es otra.

Ha dejado en claro que esta aquí por una única razón, Gemma.

—Por favor Marcello pasa hijo, le diremos a margarita que prepare algo especial para ti —responde el abuelo para tomarlo de la mano.

Marcello no ha dejado de ver a Gemma, sé que sus intenciones con ella no son las mejores, lo conozco lo suficiente para saber que solo esta fingiendo para agradarle.

—Antes me gustaría hablar con mi hermano —dice él y dirige su vista hacia mí—. Si no es problema ¿qué dices Santo?

—Me parece una excelente idea, pasemos a la oficina.

Ambos nos alejamos de la sala, el abuelo se queda junto a Gemma mientras yo me encargo de Marcello. Cruzamos la puerta de la oficina, él se sienta en uno de los muebles y se suelta a reír.

—¿Qué es tan gracioso? —cuestiono.

—¿Te gusta verdad?

—¿Qué?

—Te he visto como la ves, no has podido ocultar tu furia cuando me viste cerca de ella.

—Deja las estupideces Marcello, hablemos de lo que nos interesa.

—Gemma es lo único que interesa aquí —se levanta de la silla y se encamina hacia mí—. Siempre he vivido relegado de la familia, me ven como el peor de los males, para ti nunca he sido bueno, no te me has dado la oportunidad de reivindicar mis errores.

—¿Tú? ¿Cambiar? —me burlo—. Dime algo que pueda creerme.

—Aunque te cueste creerlo, ya no soy el mismo tipo de hace cinco años. He regresado a la casa por la mujer que me fue prometida, no voy a renunciar a Gemma, y es mejor que fijes tu vista en otra mujer que no sea ella, o me conocerás Santo.

—¿Crees que puedo atemorizarme por tus amenazas estúpidas? —lo encaro—. ¿Crees que me tragaré el cuento de que eres un ángel? Sé quién eres Marcello, de lo que eres capaz, solo te importa una cosa y ambos sabemos de que se trata. No juegues a darme clases moralistas porque no te queda.

—Vaya, tu eres un hombre correcto ¿verdad? el primogénito de mi madre, el orgullo del abuelo, el hombre escogido para llevar los negocios de la familia. Tuve suficiente de eso por años, estuve a tu lado como una sombra y ahora que tengo algo que me pertenece deseas quedarte con ella.

—Yo no me quedaré con nada.

—Voy a demostrarle no solo a Gemma, sino a todo el maldito mundo incluyéndote que soy el hombre indicado para estar con ella, has hecho bien tu trabajo en cuidarla por este tiempo, ahora hazte a un lado.

La Tentación de lo Prohibido (Pausada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora