Hace veinte años dos familias juraron lealtad con un trato que ni el mismo diablo podría disolver, ahora que el patriarca de la familia Ferreti ha muerto ha llegado el momento de hacerlo cumplir.
Santo Cappelleti no tendrá más opción como líder de...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Gemma
Tomo a leon en mis brazos mientras lo dejo en la canasta que he dispuesto para el para que pueda dormir.
—Aquí estarás cómodo pequeño —susurro mientras lo acaricio y el maúlla para después lamerme la mano—. Eres muy lindo yo me encargaré de cuidar de ti. El señor santo y el señor Raffaelle han sido muy amables conmigo. Tanto que no sé cómo devolverles el favor, en especial a Santo por dejarte quedar conmigo.
—¿Estas lista? —escucho aquella gruesa voz de atrás mío acompañada de un ligero golpeteo en la puerta.
Me levanto de donde me encuentro para girarme y verlo. Santo está parado a un lado del marco de la puerta, lleva un traje completamente negro pegado al cuerpo, luce muy varonil con aquella figura autoritaria y seria que lo representa.
—Si —le doy mi atención y camino hasta él.
Santo fija su vista en mi ropa, he optado por usar uno de los vestidos que había dispuesto para mí en aquel enorme armario de ropa y me he calzado de igual forma unas sandalias de tacón que hacen juego con el color azul celeste de mi vestido con pequeños estampados de margaritas.
—Espero este arreglada de manera adecuada para la ocasión, yo...
—Estas perfecta —sonríe y me extiende su brazo para que lo tome—. Es momento de irnos.
Le regreso la sonrisa, bajamos los escalones al primer piso, en nuestro camino nos chocamos con la figura de una mujer un poco mayor, creo que se trata de su madre, lo puedo deducir por que tiene el mismo color de ojos grises que él y porque además ha mencionado anteriormente que su madre vive en la misma mansión.
—Buenas tardes madre, te presento a la señorita Gemma Ferreti, la nieta del difunto Leonardo Ferreti.
Ella me dedica una media sonrisa.
—Un gusto en conocerla —extiende su mano que adornan un par de pulseras doradas—. Soy Stefania Cappelleti, la madre de Santo y Marcello. Hija única de Raffaelle.
Recibo su mano en saludo.
—Un gusto en conocerla señora.
Ella rápidamente aleja su mano de la mía y fija su vista en la de su hijo mayor.
—¿A dónde vas Santo?
—Le daré un pequeño recorrido a la señorita Ferreti por Roma.
—Ya veo —hace una mueca con su boca—. Espero hayas pensado muy bien en lo que hablamos en la oficina esta mañana, me gustaría que lo tuvieses en cuenta.
¿Qué han hablado en su oficina? ¿Acaso tiene que ver conmigo? ¿Por qué siento que esa mujer me ha visto como una amenaza en su familia?
—Lo he pensado mucho madre —responde Santo—. Te daría una respuesta, pero ahora debo llevar conmigo a la señorita Ferreti, le he prometido un paseo por uno de los lugares más bellos de Roma.