Capitulo 36

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Gemma

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Gemma

El fuego se expande por todos lados, asustada retrocedo con mi bebé en brazos hasta dar con la ventana de la habitación. Santino no deja de llorar en mis brazos, lo intentó calmar meciéndolo en mis brazos.

Oh Dios aquellos se han vueltos los momentos más angustiantes de mi vida.

Escucho un ruido, un vidrio romperse, es el vidrio de la puerta de la habitación, una figura se mete en medio de las llamas y el humo.

—¡Gemma! —escucho una voz masculina llamarme.

Intento no respirar el humo que ya ha llenado casi todo el lugar.

En un principio creo que se trata de Santo pero me topo con la sorpresa de que no es él, quien está enfrente mío es Marcello que apresurado me toma por el brazo para llevarme con él y sacarme de allí.

—¡Suéltame! —protesto intentando zafarme de su agarre.

—He venido a salvarte Gemma —responde—. A ti y al bebé.

—No me toques, ¡ayuda! —grito en medio del caos.

Las sirenas suenan, los gritos van y vienen, escucho explosiones. Tengo miedo.

—¿Quieres acaso que te deje aquí para que te quemes junto a tu hijo? ¿Eso quieres? —protesta.

Marcello solo me toma en sus brazos para sacarme de allí, se mete en medio de las llamas y como puede se abre paso para llevarme de la habitación hasta el parqueadero.

—Por favor Marcello no nos hagas nada —le suplico en medio de las lágrimas—. Déjame en paz.

—Yo nunca he querido que te suceda nada Gemma, mi abuelo es el que siempre ha querido hacerte daño. Créeme.

Niego.

—¡Santo, Santo! —grito por todo el lugar.

—¿Esperas aún que llegue? Una vez más te ha dejado sola, ¿Qué no ves? Santo siempre tendrá cosas más importantes que hacer que estar con su familia, es un hombre que está solo concentrado en una cosa y es el poder. ¿Acaso creías que iba a dejar esa vida?

—No conoces a tu hermano y es mejor que me dejes ir, estoy segura de que has planeado el incendio.

El suelta una risa.

—¿Crees que haría algo tan estúpido como incendiar la clínica para después salvarte? ¿Por qué haría tal cosa? Quien está detrás de todo es mi abuelo, él es quien quiere involucrarme en todo esto, para él siempre he sido una marioneta.

Aunque quiera creerle, no puedo. Marcello ha demostrado con sus acciones que es un ser del cual puedes esperar cualquier cosa.

—Marcello, entiendo que has sufrido mucho en tu vida, pero no tengo que ver nada en ello. Déjame en paz, ya no soporto más. Por Dios déjame ir, te lo pido.

La Tentación de lo Prohibido (Pausada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora