17| Strange behavior

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Tom

«Flashback»

La culpa y el dolor recorrían por todo mi cuerpo al escuchar a mi hermano hablarme, sabía que él tenía razón en todo lo que decía.
Estaba acabando con una chica inocente que no tiene la culpa de todo lo que yo he sufrido.

¿A quien engaño? Soy un maldito egoísta qué tal vez no tenga arreglo, un joven que ha arruinado la vida de muchas personas. Un demonio que lo único que sabe, es causar problemas y más problemas.

Golpeaba mi cabeza contra la pared, apretando mi rostro hasta el punto que quedó todo rojo por culpa del descontrol que recorre por mis venas.

— ¡Soy una mierda! ¡Merezco morir!—Por más que luchaba por no llorar, terminé haciéndolo por la ira.

— Perdóname Bill... Mereces ser feliz.—Cerré mis ojos con fuerzas, manteniendo el arma justo en mi cabeza, listo para hacerlo de una vez por todas.

— ¡Maldita sea Tom! ¡No lo hagas!—Los gritos de Emily hicieron que me exaltara y sin darme cuenta me había tumbado el arma de las manos.

Después de varios segundos estando de espaldas, me voltee a mirarla, sin importarme un carajo que me viera llorar.

De momento empecé a sentirme débil y caí al piso. Todo se volvió borroso. Veía cómo Emily movía la boca mientras se tomaba del pelo. No entendí lo que decía pero se notaba preocupada. No pasó mucho tiempo de eso para que todo se volviera completamente negro. No supe nada más.

«Fin del flashback»

Estos últimos días han sido muy estresantes para los chicos. Se habían desvelado incontables veces por cuidar a Tom, pero hoy por fin todo había dado un giro a su favor.

Bill, Emily y Hillary se encontraban en la habitación con Tom, viendo cómo el doctor se acercaba a ellos con unos análisis en manos.

— Bien chicos.—Empezó a anotar algo en su cuaderno y luego levantó la mirada para encontrarse con el rostro de todos los chicos, quienes se mantenían atentos a cada movimiento de parte del doctor.—Gracias a Dios todo está en orden... Me pone muy feliz informarles que Tom puede irse a casa.

Una sonrisa empezó a formarse inmediatamente en los rostros de todos los chicos. ¡Por fin! Porque todos estaban muy ansiosos porque llegara este día, y no tan solo por las malas noches que pasaron, si no porque su prioridad era que Tom se recuperara.

— Muchas gracias por haber cuidado de mi hermano.—Bill abrazó al doctor, mientras que Tom se mantenía con la mirada perdida, sin nisiquiera opinar.

Bueno, vamos bien, volvió Tom.

— ¡No sabes cómo te extrañé mi mujeriego favorito!—Una vez separado del doctor, Bill se aventó hacia Tom para abrazarlo. Si que estaba feliz de tenerlo de vuelta.

— Si si Bill.—Bufó.—Yo también te extrañé, pero hace mucha calor.—Sin disimular lo apartó. Bill puso los ojos en blanco y ambas chicas rieron ante la escena.

— ¡Y tú Tom!—El doctor habló de repente, provocando que todos saltaran de la impresión.—Procura no romperte más la frente.

Eso fue suficiente para que Tom perdiera la paciencia. Tensó la mandíbula y a la vez apretó los puños fuertemente. Todos se miraron entre sí y sin darse cuenta, Tom ya tenía al doctor acorralado contra la pared. Claramente el se acordaba de todo lo que había sucedido y no le traía recuerdos bonitos.

SHE RESCUE ME | Tom kaulitz Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora