24| Crazy night

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Después de que las cosas se calentaran entre Tom y Emily, al otro día fueron despertados por todos los chicos, quiénes saltaron en la cama y los sacudían sin parar por la felicidad exagerada que sentían.

Ambos se molestaron al principio, pero luego solo rieron y cada día qué pasaba su relación era mejor. Así que se hizo costumbre que ambos durmieran juntos.

— Buenos días linda.—Habló Tom, acercándose a ella para dejar un beso en su mejilla.

— Buenos días cariño.—Abrió los ojos lentamente para luego dejar un pequeño beso en los labios de Tom.

La conexión, el amor y la Paz que sentían cada vez que estaban juntos, hacia que quisieran quedarse en esa posición para siempre. Abrazándose, besándose o tal vez diciéndose cuánto se amaban, porque es la realidad.

Ambos chicos se levantaron y después de haberse duchado, bajaron a la sala con los demás. La noche anterior Bill les hubiese recordado que tenían muchas cosas pendientes para el día de hoy.

— Buenos días chicos.—Todos se saludaron y se sentaron en la mesa. Hillary junto a Bill, Emily con Tom y... Gustav y Georg por igual.

Mi situación amorosa es como la de Gus y Georg...

— Bien chicos.—Bill llamó la atención de todos con un chasquido en sus dedos.—Iremos a la tienda a comprar nuevos atuendos. Hoy es una noche especial, necesito que alguno de ustedes me acompañe a lo que los otros terminan de resolver sus cosas pendientes.

— Yo voy contigo Bill.—La voz de Emily se robó la atención de todos.

— Él no quiere llevarte cariño. ¿Cierto Bill?—Tom volteó a verlo, haciéndole señas para que dijera que no.

— Por supuesto que si, no le veo problemas a que vaya conmigo.—Respondió de manera inocente, ganándose una mala mirada de parte de Tom.

Después de minutos, todos terminaron de desayunar. Los demás chicos irían a hacer algunas diligencias, mientras que Emily y Bill se adelantarían a la tienda.

— ¿Lista Mily?—Bill se giró a mirarla mientras tomaba las llaves de su auto.

— lista.—Asintió, tomando una cartera para echar el dinero y todo lo que necesitaría. Salieron de casa y se dirigieron al auto.

— ¡Ay que emoción Bill!—Lo abrazó fuertemente, sacudiéndolo.—Hacía mucho que no pasábamos tiempo juntos.—Lo soltó suavemente, acomodándose en su asiento.

— ¿Verdad que si?—Sonrió, desarrugando su suéter, el cual Emily le había arruinado por haberlo estado abrazando.

— Ajá.— Asintió mientras se colocaba el cinturón y se hizo una coleta de manera rápida.

— Bueno ahora si. ¡Vámonos!—Bill se colocó el cinturón para finalmente arrancar el auto.

El camino hacia la tienda era tranquilo, ambos disfrutaban del aire natural y la perfecta vista que tenía el lugar, manteniendo un silencio total. Que por cierto es muy raro porque no hay personas más escandalosas que estos dos.

— Oye Bill...—Emily rompió el silencio, volteando a verlo.—Pongamos música.—Sin esperar su respuesta se echó hacia adelante y procedió a encender la radio. De la nada comenzó a sonar Reggaeton champagne. Ambos chicos se miraron entre sí.

— ¡NO!—Bill la empujó mientras reía.—¡Sube eso puta!—Sin decir nada más la pusieron a todo volumen. Ambos chicos cantaban en tonos altos, moviendo su cabello de un lado a otro.

— ¡Esta parte es la mejor!—Bill carraspeó su garganta.

— ¡QUE BONITOS OJOS TIENES, QUIERO CHUPARTE El PENE!—Ambos gritaron a todo pulmón. Emily terminó ahogándose y Bill golpeaba repetidas veces el volante, intentando descargar su ataque de risa.

SHE RESCUE ME | Tom kaulitz Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora