Extra 02

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Tom

2 Años después...

— ¡Nick Kaulitz!—Grité, dejando un golpe en la pared.—¡¿Que son esos alborotos?!—Moví el teléfono de mi oreja para intentar controlar el ruido que tenía ese niño en la habitación.

¡Amor, por favor, date prisa!Lloriqueé, moviéndome de un lado a otro.—Este niño va a acabar con mi hermosa existencia.

— Pero amor, salí a penas hace treinta minutos. ¿A caso es tan difícil?—Me dieron ganas de lanzarme del balcón al escucharla reír al otro lado de la línea.

¡Es que no me entiendes!—Suspiré con cansancio, sentándome en el sofá.—Mi hijo con a penas dos años, DOS AÑOS.—Recalqué.—¡Es un pequeño demonio!

— ¿A quién habrá salido?—Carraspeó su garganta. Guardé silencio. Bueno pues, buena persona no era pero...—Tom, tienes que aprender a cuidarlo. ¿Que pasaría si un día muero? ¿Vas a tirarte del balcón o algo así?

— Probablemente...— Hablé entre dientes, pensando que no me escucharía, pero fue todo lo contrario.

¡Ash! Hablamos en casa Tom.—Finalizó sus palabras, colgando la llamada. Me quedé con la palabra en la boca.

Tiré mi cabeza hacia atrás y solté un fuerte suspiro. Ustedes no me entenderían, jamás pensé que ser padre sería tan difícil. No se imaginan las noches que hemos tenido que desvelarnos, y ni mencionar las ropas que me ha dañado con marcadores de colores, o cuando no tiene sueño que se pone a brincar encima de la cama, haciendo un ruido total.

Jamás me imaginé que después de ser "Tom kaulitz, el hombre más temido de toda Alemania" pasaría a "Tom kazuela, el gobernado y manipulado por su hijo de dos años". Y eso no es lo peor, porque estoy seguro que si mi jodido personal me ve en estos momentos, me pierden el respeto.

Y la verdad es que amo a mi hijo con todo mi corazón a pesar de todo. Tal vez sólo sea una etapa y cuando esté más grande cambiará.

Ese pensamiento logró tranquilizarme. Respiré profundo y me paré del sofá para tomar un vaso de agua. Luego iría a verlo. Se me hacía extraño tanto silencio.

— ¡Papá, zoy tío Bill!—Gritó desde la habitación y terminé escupiendo toda el agua de mi boca. Padre nuestro que estás en el cielo, que no sea lo que estoy pensando por favor.

Sin pensarlo dos veces corrí a la habitación y creo que tumbé todo a mi paso. Nisiquiera me importó, necesitaba ver que todo esté en orden porque de lo contrario, me van a dar mil infartos y terminaré lanzándome del balcón.

Yo y mi obsesión con el balcón...

— ¡Oh por Dios, Nick Kaulitz Miller!—Llevé ambas manos a mi boca con sorpresa. Sentía que iba a desmayarme. Dicen que los niños son inocentes pero el mío desmiente ese dicho.

Respira Tom, respira.

Ahora si que voy a matarme porque mi hijo tiene la cara toda llena de sombras negras, pintó las paredes con las mismas y no le bastó porque también pintó el piso y tiene el pelo todo alborotado. No sé si reír o llorar porque mi hijo es todo, menos Bill en este momento.

SHE RESCUE ME | Tom kaulitz Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora