Extra 01

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Meses después...

Emily

Todos estos meses han sido un tanto difícil por los síntomas del embarazo. Menos mal que Tom en todo momento me cuidaba y complacía, ya saben, padre sobre protector.

Aún recuerdo la vez que lo hice levantar a las tres de la mañana para que me haga de comer. Se enojó un poco, ¿Pero quién lo mandó a no cuidarse? Bueno, yo tampoco me cuidé pero no es el caso.

Los chicos igualmente me complacían en todo, casi todos los días venían a visitarme y me consolaban comprándome mis antojos. Son unos lindos, en especial Bill. Parecía que en vez de Tom, el padre era él por el cuidado y sus atenciones conmigo.

Siempre eran ellos que venían a visitarnos, Bill me regañó y me dijo que hasta que no vayamos, él no volverá. Así que hoy era nuestro turno de visitarlos.

— ¡Amor, vamos!—Empecé a gritar con un poco de molestia por la tardanza de Tom en la habitación.—¡Se nos hace tarde amooorr!—Ya estaba indignada. Las chicas solemos tardarnos más arreglándonos, en este caso era diferente.

— ¡Voy amor! ¡Deja de apurarme!!—Desde la habitación respondió y yo tuve que sentarme, no iba a quedarme 3 horas parada.

Después de unos minutos, ya desesperada por irme, pude ver cómo Tom se acercaba a mi, sonriendo descaradamente al ver la expresión de frustración que ahora mantenía. Aunque eso quedó olvidado después de sentir sus labios sobre los míos, besándome dulcemente, hasta que se apartó, escaneando mi cuerpo con la mirada.

— Amor...—Me llamó con una obvia preocupación en su voz.—¡Estás a punto de estallar! ¿Crees correcto salir en esas condiciones? Puede pasarte algo...

— Ay amor, ¿Cómo crees?—Reí, negando con la cabeza. Tom a veces exagera—Ademas, ¿Porque justamente hoy nacería el bebé?—Pregunté, tomando mis cosas en mano, lista para irme.

— Mmm...—Asintió, no muy convencido pero finalmente ambos salimos de casa.

Una vez llegamos a nuestro destino, con ayuda de Tom logré bajarme del auto. Entrelazamos nuestras manos y comenzamos a caminar hasta quedar dentro de casa. Estaba muy emocionada por ver a los chicos, a pesar de que los vimos hace una semana.

— ¡Chicos!—Grité, intentando llamar sus atenciones.—¿Donde están?—Empecé a buscarlos por todos lados con la mirada.

— ¡¿DÓNDE ESTÁ LA GENTE DE AQUI?!—Tom casi rompió mis tímpanos, volteé a verlo con molestia. Este hombre, les juro que no lo aguanto.

Una enorme sonrisa se formó en mi rostro inmediatamente vi a los chicos bajar por las escaleras, sonriendo. Uno por uno empezaron a saludarnos.

— ¡Holaaa!—Bill me abrazó fuertemente.—¿Cómo está mi panzona favorita?—Se apartó de mi, acariciando mi abdomen, sacándome una sonrisa.

— Hola cariño. Estoy bie...—No pude terminar la frase por el dolor tan grande que de momento sentí. Bill me miró confundido.

— No seas dramática Mily—Soltó, rodando los ojos.—No te abracé fuerte.—Afirmó con molestia. Solté un fuerte suspiro, tomando algo de aire para poder hablarle.

SHE RESCUE ME | Tom kaulitz Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora