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| Ta |

| ... |

― ¡Para ya! ¡Para ya! ―intentaba quitarme a Jeff de encima entre carcajadas, porque me estaba haciendo cosquillas en el sofá de su estudio―. ¡Jeff...!

―Dilo. Di que me amas.

― ¡Te amo, te amo! ¡Para ya! ―supliqué entre risas.

Mi novio dejó de hacerme cosquillas y pasó a llenarme el rostro de besos.

Aún me costaba respirar bien debido a la risa.

―Eres... un tonto... ―le dije, agitado.

―Pero así me amas.

―Debo estar demente.

―No lo negaré. ―se encogió de hombros y yo lo golpeé―. Pero en ese caso los dos estamos locos, ¿no?

Me crucé de brazos, mirando a otro lado.

―Porque yo también te amo. ―me dijo, haciéndome sonreír.

Lo besé, pasando mis brazos alrededor de su cuello y atrayéndolo hacia mí.

Ya habíamos terminado de grabar por fin el cortometraje. Solo me quedaba editarlo y enviárselo a mi profesor.

―Quiero malteada... ―hice un mohín en sus labios.

―No, señorito. Ya has comido bastante azúcar esta semana, debes cuidarte...

―Hablas como mi doctor...

―Pues es la verdad, ¿qué hay de la dieta? Te has olvidado por completo de ella estos días. Hoy cenaremos ensalada con quinua, aprendí una receta nueva ayer, te va a encantar.

Hice cara de asco.

―Yo quiero helado y galletas...

―Sweetie, tu alimentación es muy importante, no es bueno que comas muchos dulces...

Hice un puchero y asentí, sin muchas ganas.

―Prometo que va a encantarte, tendrá fruta y granola, la prepararé con mucho amor para ti... ―me sonrió.

Desde que supo de mi trasplante, Jeff se volvió mucho más paranoico con mi alimentación. Busca todo el tiempo recetas saludables y nuevas preparaciones que hacer.

También le preocupa que haga ejercicio, aunque creo que el cardio que hacemos todo el tiempo cuenta, ¿verdad?

Sonreí y volví a besarlo.

Lo amo.

| ... |

― ¿Ta...?

La voz de Us me sacó de mis recuerdos.

Mi vista se encontraba fija en un punto de la pared junto a mí.

Sentía las lágrimas secas en mis mejillas y unas nuevas que comenzaban a escurrirse en las esquinas de mis ojos.

El pecho me dolía, también la cabeza.

Ya ni siquiera tenía fuerzas para sollozar, solo dejaba que las lágrimas salieran, no me importaba secarlas porque parecían infinitas.

Mi celular no había dejado de sonar en las últimas cuatro horas y a pesar de que lo había puesto en silencio, la pantalla seguía iluminándose una y otra vez, producto de las notificaciones.

Suspiré, ignorándolo y colocándolo boca abajo.

Así que por eso se preocupaba tanto por mí...

No era porque yo le importara...

No era porque me amara...

Era porque... tengo el corazón de ese chico...

Siempre lo supo...

Todo el tiempo... estuvo burlándose de mí...

Le entregué todo de mí... y él solo se burló...

Solo me usó... como un reemplazo...

Como si yo no valiera nada...

―S-Sé que me dijiste que no le dijera a nadie..., p-pero tu mamá me llamó muchas veces y estaba muy preocupada... ―lo escuché detrás de mí, pero no me moví―, l-le dije que estás conmigo...

Asentí, abrazando con fuerza la almohada.

―L-Le dije que me pediste quedarte esta noche aquí...

Volví a asentir.

―Ella va a pasar a dejarme tus medicamentos porque los dejaste en casa y también le avisé al jefe que no te sientes bien para que no se preocupe, yo me quedaré aquí a cuidarte, ¿okay? Le pedí permiso y va a tener que arreglárselas sin nosotros porque no te dejaré solo. Te toca una pastilla a las siete, ¿verdad?

Asentí, otra vez.

Mi mejor amigo se sentó en el suelo frente a mí.

Quería pedirle perdón por apoderarme de su cama, pero no tenía ni fuerzas ni ganas de hablar.

Hace apenas una semana que consiguió mudarse a un pequeño condominio.

Solo tiene una habitación, pero él insistió en que me quedara en ella, pretendiendo que me creyera la excusa de que el sofá de la pequeña sala es más cómodo y que a él le gusta más.

Sé que es mentira.

Us ama su cama más que cualquier otra cosa.

―Pediré comida para que cenemos más tarde, ¿vale? ―me sonrió, acariciando mi cabello.

Asentí, cerrando mis ojos y volviendo a llorar.

El nivel de dolor que sentía en mi corazón... no podía compararlo con nada y no se lo deseo a nadie.

¿Por qué...?

¿P-Por qué me hizo eso...?

―Puedes quedarte todo el tiempo que quieras.

Permanecí en silencio, sintiendo las lágrimas en mis mejillas.

―Ta..., ¿pasó algo en casa...? Tu mamá se escuchaba muy preocupada...

No dije nada, solo continué llorando.

―M-Me preocupas también a mí..., de verdad... ―Us comenzó a secar mis lágrimas―. ¿Quieres que llame a Jeff...? N-No has dicho ni una sola palabra desde que llegamos...

Negué rápidamente.

―É-Él me envió algunos mensajes y también ha estado llamando, me preguntó por ti, pero como no me diste autorización... aun no le he respondido nada..., s-solo a tu mamá, lo prometo...

Asentí, secando un poco mis lágrimas.

―Discutiste con él, ¿verdad? ―murmuró, haciendo un mohín―. No te preocupes, van a solucionarlo, ¿okay? Sé que las peleas a veces pueden ser fuertes y te hacen pensar que todo se acabó, pero van a arreglarlo, ¿sí? U-Ustedes se aman mucho, todo va a estar bien...

Sonreí, sintiendo la tristeza calarse con tanta intensidad en mis huesos que solo podía desear morir.

―No se puede... ―hablé por fin.

La garganta me dolía y la sentía muy seca.

― ¿Qué...? ―Us me miró, confundido.

―No se puede arreglar algo que nunca existió...

Jeff y yo... nunca existimos...

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MARATÓN 1/3

En un ratito les subo el que sigue✨️

ninaescribiendo ✍️🏽

Déjà vu [JeffTa]Where stories live. Discover now