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✨️Nanon✨️

Ver a mi hija sonriendo debería ser suficiente.

Ella es feliz.

Se parece mucho a Ohm, por eso se entienden.

No han parado de hablar, desde que empezaron.

—¿No quieres almorzar? —le pregunto sentándome frente a ellos y ambos me miran.

Me está costando, no quiero tener a Ohm cerca ahora.

—Po-Podemos ir a co-comer fuera —me dice a mí, y me siento obligado a dejar de evadir su mirada.

Nuestros ojos se cruzan de nuevo, y yo aclaro mi garganta.

Se ve tan bien.

—¿Quieres comer fuera? —le pregunto a Meena y ella asiente sonriéndome.

Apoya su cabeza en Ohm y mi corazón me presiona fuerte.

Ella ya lo tiene, estoy feliz por eso.

—Pueden ir —les digo.

—¿No vi-vienes?—pregunta Ohm y me levanto para ir a la cocina.

—Tengo pendientes por hacer —invento nervioso, porque no quiero.

No estoy cómodo, no logro mantener una conversación con él, y se siente extraño.

No sé por qué esperaba que las cosas fueran iguales a como las dejé ese día.

Los años han pasado, somos personas diferentes, con vidas que solo se unen por una razón.

—Será divertido —me dice Meena y yo la miro— por favor.

Suena tan mal negarme a simplemente tener un almuerzo con mi hija, porque no quiero compartir una mesa con su papá.

—¿A dónde quieres ir? —le pregunto cediendo y ella me sonríe.

—¿Podemos ir por unas hamburguesas? —propone mirándolo a él y lo veo asentir.

—A do-donde qui-quieras, bo-bonita —responde acomodándole los ganchitos.

Ella es feliz, me repito, porque lo necesito.

Suspiro al ver que Ohm la carga, y vuelven a hablar los dos.

Tienen una burbuja a la que no quiero pertenecer.

No me corresponde, de todos modos.

Así que voy a cambiarme.

Camino a mi habitación y Chimon está sentado ahí, mirando algo en la televisión.

—Necesito que este día se acabe —le digo cerrando la puerta y me mira, metiendo unas papas en su boca.

Me sostengo en la puerta, porque incluso si no lo exteriorizo, me está costando seguir de pie.

—Pues eso no va a solucionarte la vida, ustedes tienen una hija.

Este estúpido, nunca es de ayuda.

—Ya sé.

—Nunca vas a librarte de él.

—Ya sé.

—Vendrá a ver a Meena, cada día, y tendrás que hablarle y...

—Cállate —le digo y come más papas, asintiendo— yo lo sé, solo quiero tiempo a solas, lo necesito ahora, juro que voy a acostumbrarme después.

—Oye —responde acercándose, porque estoy al borde de echarme a llorar ahí mismo— lo que estás sintiendo en este momento va a acabarse, es temporal.

—Solo quiero que se vaya.

No puedo con esto, no sé si voy a poder después.

No lo quiero en mi vida, no quiero enterarme de nada de lo que le ocurre.

Ni siquiera fue capaz de abrazarme de vuelta cuando lo abracé yo.

Me siento patético, y odio esta situación.

Solo tú [Ohmnanon]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora