"Agustín, no quiero que vayas"
"Marcos..." Agustín le mira mordiéndose el labio, acercándose para abrazarle por el torso y envolverle en su olor.
Y es que no ha sido una semana fácil.
Desde el momento en que Marcos tuvo a Agustín y Nico en sus brazos de nuevo, ha sido muy difícil que se aleje siquiera un segundo. Solo quiso hacerlo una vez para rematar al hijo de puta que los secuestró ese día. Sin embargo, Agustín le suplicó que no lo hiciese.
El argumento de que se podía meter en problemas serios no le afectó, pero cuando el ojiazul le habló débil diciendo que lo necesitaba y no podía perderle, consiguió que ese hombre salvese su vida. Poco podría hacer con las graves heridas y la amenaza que le dejó antes de irse.
Todavía tiene la esperanza de que muriera desangrado en el piso de su apartamento.
Después de eso, volvieron a casa. Marcos no podía dejar de inspeccionar a su omega e hijo, odiando la idea de que estuvieran dañados de alguna manera. Agustín, aún tembloroso, le explicaba que estaban bien.
Adam no les había tocado. Solo unas insinuaciones que hicieron a Marcos querer vomitar y Agustín le dijo que había querido quedarse con Nico en brazos, pero este no paraba de patalear y llorar, por lo que se lo devolvió de mala manera.
"S-solo m-me siento sucio. Huelo a-a él"
Marcos rugió ante eso y, evitando las preguntas de sus padres al llegar a casa, se llevó a sus omegas a la cama y los abrazó un día entero. Durante veinticuatro horas, lo único que hacía era lamer la fuente de aroma de su omega, besar al cachorro y observar cómo este se alimentaba de su madre.
Casi temió haber entrado en celo. Resultó ser su lobo haciéndose cargo de su familia.
En cuanto pasó un poco el malestar, Agustín le pidió volver a casa algo apenado. Marcos no dudó ni un segundo en despedirse de su familia y amigos para conducir a Holmes Chapel. Sus padres abrazaron a Agustín fuertemente cuando este se disculpó por todo.
Su madre solo lloraba silenciosa con Agustín enterrado en su pecho. Se habían hecho muy cercanos esos pocos días.
Una vez en el pueblo, Marcos no ha abandonado la casa de Agustín nada más que para salir a trabajar. Tenía las llaves de repuesto de Agustín y básicamente había trasladado toda su ropa a ese apartamento.
Odia la idea de tener al omega y al cachorro lejos.
Ahora es Agustín quién tiene que trabajar y esa idea le produce escalofríos.
"Omega, no puedo dejar que corras peligro, por favor"
"Cariño" Agustín se pone de puntillas para besar sus labios castamente "Te entiendo, n-no pienses que no lo hago, pero es el turno de mañana. El restaurante está muy tranquilo. Solo hay abuelitas desayunando y diciéndome lo hermoso que soy"
La sonrisa de su omega le hace querer sonreír, pero su miedo es más fuerte que eso.
"Siempre hay gente mala, da igual la hora. Tienes que estar seguro aquí"
"Alfa" La voz cansada de Agustín es acompañada por las caricias que el omega deja en sus mejillas con una pequeña barba de un par de días "¿Nunca podré salir, entonces? Está claro que siempre hay riesgo, pero no puedo quedarme aquí. No quiero hacerlo" Marcos niega con pánico.
"N-no, no. No es eso lo que quiero decir. No soy esa clase de alfa, lo juro. S-solo..." Marcos cierra los ojos suspirando y notando los besos de Agustín en su pecho desnudo "Es muy reciente. Podrías dejarlo un tiempo" Agustín niega, pero él habla antes "Yo te doy todo lo que necesites, no hay problema. Solo unas semanas y así podrías buscar un trabajo mejor"
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ɴᴏ ʟʟᴏʀᴇꜱ ; ᴍᴀʀɢᴜꜱ
أدب الهواةAgustin hace ruido por las noches, ojalá pudiera evitarlo. Marcos odia el ruido por las noches, ojalá nunca se hubiera quejado. O donde Agustín es un omega soltero con un precioso bebé (Nico) que no puede dormir bien porque está enfermo y Marcos es...
