Celo.
Tenía que haberlo sabido.
Lo que les dijo la doctora aquella tarde, cómo Agustín quería estar constantemente a su lado y le pedía que lo envolviese con su olor en cualquier momento. Los besos, caricias, sonrojos y su olor extremadamente dulce eran una clara señal que Marcos había estado ignorando en su propio beneficio.
Ahora siente que se ahoga al intentar no abalanzarse de la misma forma en la que el omega lo está haciendo sobre él. No puede ceder a nada de lo que le pida, por mucho que se muera por hacerlo.
"O-omega, por favor" Lucha contra sus más básicos instintos para alejar a Agustín de su lado, pero el castaño solo lloriquea en su cuello. Siente que es demasiado para él.
"Por f-favor, no te v-vayas. A-ayúdame, d-duele mucho..." Mierda. Tiene que cerrar los ojos y respirar para concentrarse. Ese omega está vulnerable y él es el principal peligro en ese momento, por mucho que quiera pensar lo contrario.
De un movimiento, agarra fuertemente a Agustín de la cintura y lo coloca boca arriba, dándole la oportunidad de inmovilizarle para impedir que se siga restregando contra él. Su estrategia falla cuando Agustín boquea ante el cambio de posición y envuelve sus piernas alrededor de su cintura, pegando sus cuerpos.
Un gemido sale de ambos y no sabe cómo va salir vivo de ahí.
"Agustín, abre los ojos" Agustín se muerde los labios y niega con una mueca de dolor. Él junta sus frentes, susurrando las siguientes palabras con tranquilidad "Hazlo por mí, por favor" Esa frase parece activar algo en el ojiazul, pues abre abruptamente los ojos y Marcos puede respirar un poco ante lo que ve.
Unas motas amarillas en el azul mar de sus orbes, le dice que su lobo está ahí, pero Agustín no se ha ido del todo.
"Alfa, t-te necesito..." Él no puede más que negar con todo el dolor de su corazón.
Mi omega.
Su alfa está loco al escuchar que es llamado de esa manera y él se queda petrificado al escuchar como su animal reacciona ante ello. Marcos tiene miedo, mucho, de que su lobo no se pueda contener y termine reclamando al omega como lo hace en su interior.
Por mucho que él esté muy de acuerdo en que ese omega será suyo. Tal vez no es el mejor momento para pensarlo, pero tiene que consolar a su lobo de alguna manera.
"No, omega. No quieres esto, m-me odiarías y no podría soportarlo" Agustín niega efusivamente y coloca sus manos en su cara y la acerca más a su rostro. Hace lo imposible por no ceder ante los pomposos y rojos labios que jadean con dificultad.
"B-bésame. Hazlo y-ya, duele" A su alfa sí que le duele esta situación.
Nada de esto tenía que suceder así. Él es quién convive día a día con el omega, quién debería haber previsto todo esto y alejarse cuando comenzase las señales. Que Agustín pasase el celo con quién fuese y no llamase a su alfa desesperado por ser el único en la habitación.
Era su responsabilidad que su primer contacto físico fuera en un preciosa cita que Lucio y Eduardo le ayudarían a preparar y dónde le confesaria al omega que ya no imagina una vida sin él en ella. Qué no solo había caído su alfa, sino que él mismo muere por tenerle a su lado día y noche para protegerle y disfrutar de todo lo que quisiese darle.
Sabe que no está todo perdido, pero necesita salir de aquí cuanto antes.
"No puedo, omega. Así no lo vamos a hacer" Agustín lloriquea aún más cuando Marcos aparta sus manos de su rostro y, sorprendentemente, esconde su rostro en el lateral del sofá con un quejido muy doloroso.
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ɴᴏ ʟʟᴏʀᴇꜱ ; ᴍᴀʀɢᴜꜱ
Fiksi PenggemarAgustin hace ruido por las noches, ojalá pudiera evitarlo. Marcos odia el ruido por las noches, ojalá nunca se hubiera quejado. O donde Agustín es un omega soltero con un precioso bebé (Nico) que no puede dormir bien porque está enfermo y Marcos es...
