Capítulo 21

743 77 3
                                        




Esa voz, esa voz hacía que todo a mi alrededor simplemente no existiera, esa mirada, esos labios. Simplemente el, todo en el ocasionaba que todo en mi temblará. Sentía cada pelo de mi cuerpo erizado a causa de el. No podía apartar mi mirada de él pero porque, por qué me sentía de esta manera. ¿Quién era el?, ¿por qué me sentía de esta manera?.

-vaya, vaya..—dijo el chico de forma burlona.—aún tienes cara para venir y pararte enfrente de los tuyos. Después que traicionas pretendes venir aquí como si nada, al menos deberías aprender de tus amiguitos.

Sentía como su pecho subía y bajaba, sentía su sangre hervir incluso sentí cada parte de él estremecerse. No sabía que hacer en estos momentos pero a la misma vez no quería hacer nada. Noté como cada parte de su cuerpo se estremecía, sentía que estaba a punto de lanzarse sobre él pero no lo hizo. Si no más bien seguía sin moverse, no podía ver más allá gracias a su enorme cuerpo delante de mi.

-no solo vendisteis a tu familia si no que también la vendiste a ella..—dijo nuevamente el chico.—ella es completamente mía ahora.

-ya te lo dije, tocala y te mueres.—respondió de mala manera.

-al parecer los hermanitos tienen una extraña conexión con ustedes.—dijo alguien completamente desconocido haciendo presencia.—estás hablando demasiado Emmanuel. Acabemos con este pueblo de una vez por todas.

-con mucho gusto..—dijo el dejando salir una sonrisa.

En un abrir y cerrar de ojos todos se pusieron en posición, los chicos ahora eran enormes animales pero no era eso lo que impedía siquiera moverme era el enorme animal que había visto en mis sueños aquel día. Era el, era el. Mi piel una vez más se erizo completamente pero no quería pensar, no era momento pero a la misma vez no podía parar de pensar en ese sueño. ¿Cómo?, ¿por qué?, ¿quién era?. Esas preguntas una vez más aparecían en mi cabeza y junto a esas preguntas comenzó el dolor y las imágenes sin cesar. Deje salir un pequeño grito cuando sentí mis piernas doblarse y caer al suelo. Era el, eran imágenes de él delante de mi, era el muy cerca de mi con su cabello mojado. Era su mirada furiosa y a la misma vez una mirada tierna y gentil.

-llévatela..—fue lo que escuché de un grito para acto seguido sentí unas manos levantarme del suelo y comenzar a correr conmigo encima.

-Laia, ¿estás bien?.—fue lo único que lograba oír a lo lejos. Esa voz se me parecía conocida pero a la misma vez no lograba descifrar quién era.

Intentaba recuperar mi consciencia aún con mil imágenes dándome vuelta porque no podía dejarme caer en estos momentos que ellos me necesitaban, necesitaba ayudarlos. Después tendría tiempo para pensar y analizar que era todas esas imágenes de él, tendría tiempo de ver porque el me ponía tan nerviosa y a la misma vez me daba miedo. Intenté recuperarme notando ver un poco con más claridad a la persona que corría conmigo encima y pude notar que era el chico de cabello blanco. El noto que lo miraba y se detuvo inmediatamente

-perdón por no ser quien deseabas pero soy el que mejor conoce de ustedes y este lugar..—dijo el colocándome en el suelo. Me sujetó nuevamente porque me tambalee.—es normal que te pase esto, pero tienes que respirar profundo y concentrarte en dónde estás ahora. Si no simplemente te desmayarás cada vez que te vengan recuerdos, respira y trata de concentrarte.

-¿cómo tienes tanta experiencia?.—pregunté intentando respirar correctamente.

-mi hermana es Kaia y mi madre era una de ustedes.—dijo el inmediatamente.—yo nací donde mismo naciste tú pero como no fui un ángel simplemente me pusieron a salvo aquí. Debido a tener una hermana ángel tuve que aprender todo acerca de ustedes, también pasé por muchas cosas por culpa de tus arcángeles y obviamente lo mismo que estás pasando ahora, un día lo pasó mi hermana. Como hermano debo estar preparado siempre para ella. Se todo respecto a ustedes por eso puedo decirte que irás recuperando la memoria solamente cuando pase respira y trata de centrarte.

LAIADonde viven las historias. Descúbrelo ahora