Sus labios se acercaron a los míos sin pensarlo dos veces, con tanta dulzura y con tanto deseo. Sus manos tomaron mis caderas acercándome completamente hacia su cuerpo haciendo y mandando miles de corriente al mío. El calor comenzó a inundarme como si hubieran miles de llamas a mi alrededor, sus besos se intensificaron más mientras mis manos descaradamente comenzaron acariciar su pecho completamente desnudo pero era lo que deseaba, no podía parar y no quería parar. Toque suavemente la cama y su cuerpo se incorporó encima de mi mandando miles de chispas hacia mi. En cuanto sentí su mirada volví mi vista hacia el entonces súper que el no era cualquier persona, el no era alguien que deseaba lejos de mí. Sus labios nuevamente me atacaron nuevamente haciendo que aquella llama volviera a prenderme, no podía aguantar más. Era algo como que mi cuerpo gritaba y exigía más.
-¿estás segura?.—preguntó de manera agitada mirándome con delicadeza y yo asentí sin saber lo que se avecinaba pero tampoco quería andar preguntando si no más bien deseaba saber todo. Todo aquello que un día nos prohibieron, deseaba experimentarlo.
El se incorporó de rodilla frente a mi viendo como su mirada recorría mi cuerpo semidesnudo y acto seguido tomó mi diminuta falda y la rompió seguidamente de mi ropa interior ahora si dejándome complementar desnuda. Mi piel ardía, ardía mil infiernos dentro pero a la misma vez sentía cada parte de mi completamente erizada. El me miró con lujuria, con cariño, con ganas y deseo. Se incorporó nuevamente encima de mi y suavemente abrió mis piernas colocando una de ella sobre el y sentí como su mano comenzó a acariciar la parte de adentro de mi muslo haciendo un recorrido hasta tocar con delicadeza mi parte íntima, mandando miles de cosquillas que venían desde mi vientre hasta lograr soltar un pequeño gemido de mis labios. El cerró los ojos y mordió suavemente sus labios al escucharme hacer aquel sonido, se acercó suavemente hacia mi oído haciendo que volviera a dejar escapar otro gemido.
-ese sonido se acaba de convertir en lo más exquisito que he escuchado en toda mi vida..—dijo suavemente pero a la misma volvió a acariciar mi parte íntima haciendo que otra vez volviera a gemir.
Era demasiado lo que estaba pasando ahora mismo, el calor inundaba aún muchísimo más todo dentro de mi, su mano acariciando mi parte íntima hacía que saliera miles de cosquillas y mi cuerpo estaba a punto de explotar pero pedía a grito sentirlo a él. Sentí como uno de sus dedos entró dentro de mi haciéndome soltar un pequeño grito completamente excitante para el y a la misma vez mi cuerpo explotó completamente. Respire profundamente y inmediatamente mi cuerpo cayó, eso había sido lo más exquisito que había sentido en toda mi vida y a la misma vez lo más vergonzoso.
-todavía no es momento de sentirme dentro de ti..—dijo el cerca de mi oído y luego me miró. Sus ojos eran de color mostaza en estos momentos y podía ver como mostraba un poco de sus colmillos pero lo que hizo fue lo que más me impactó y hizo que muriera completamente de vergüenza. Llevó su mano completamente llena de mi hacia su boca, lamiendo cada parte de mi en su mano.—no sabes lo que desearía en estos momento hacerte mía sin parar toda la noche y toda la mañana pero tú aún no estás lista y no deseo lastimarte.
Mi rostro en estos momento ardía, sentía cada parte de mi querer esconderse por lo que acaba de suceder, dios mío esto era algo completamente prohibido para mí. Y yo acabo de hacer la locura más grande en toda mi vida. No me arrepentía si no todo lo contrario deseaba más y muchísimo más pero moría de vergüenza por pensar de esa manera y más aún deseando con todas mis fuerza más. El se incorporó a mi lado y me miró suavemente.
-¿estás bien?.—preguntó y noté como sus ojos ya no eran de color mostaza y sus dientes estaban nuevamente normales. Asentí a duras penas sin aun poder decir ni una palabra o si quiera he podido procesar todo lo que acababa de pasar.
ESTÁS LEYENDO
LAIA
Fantasy-¿acaso realmente existes?.-pregunté al ver aquel enorme animal frente a mi. El enorme lobo no hizo nada más que acercarse a mi para olfatearme. Giré mi rostro del miedo pero de la nada sentí el tacto de unos gruesos y raspados dedos. Mi mirada se d...
