El tiempo pasaba y junto a él todo iba pasando poco a poco tal y cómo había mencionado la anciana. Aunque ya no esperaba absolutamente nada aún seguía deseando salir y explorar nuevamente el mundo. Los días se volvían monótonos sin nada diferente y la verdad cada día me sentía más aburrida. Si no fuera por sky y los demás simplemente estaría dando gritos o ya me hubiera escapado.
-en que anda pensando esa cabecita..—la voz de mi hermano me distrajo de mis pensamientos.
-extraño explorar el mundo.—respondí rápidamente y el se sentó a mi lado acariciando mi cabeza suavemente.
-lo sé.—respondió el.—pero por ahora no es el momento adecuado para volver a la libertad que tanto deseas.
-yo se pero quisiera por lo menos disfrazarme y poder salir al menos con alguien pero no estar todos los días encerrada en este pueblo.—continué.
-Laia, yo te entiendo pero aún estás débil, hay muchas personas que desearían hacerte daño sin mencionarte que ellos no te lastimarán pero en este mundo hay mucha maldad de la cual ahora mismo no puedes volver a defenderte cómo antes.—siguió diciendo intentando de qué cambiará de opinión.
-entonces vamos todos.—pedí y el soltó una risita pequeña.
-lo haríamos pero no podemos exponernos ahora mismo Laia. A nosotros nos están buscando y lo sabes.—asentí suavemente.—vamos a darnos un poco más de tiempo y te prometo que poco a poco iremos explorando el mundo cómo deseas.
-eso dices siempre pero ese tiempo lo veo tan lejos que ya no se cuándo será ese tiempo.—dije y el suspiro.
-no queremos perderte Laia.—mencionó el un poco triste.—sufrimos demasiado cuando estuviste en tortura donde no sabíamos si volveríamos a verte con vida. No quisiéramos volver a pasar por todo ese sufrimiento que intentamos olvidar día a día, donde tú aún tienes pesadillas de todo lo sucedido.
Cada vez que el mencionaba ese tema era cómo para terminar la conversación porque simplemente no deseaba pasar por lo mismo y yo lo entendía porque yo tampoco deseaba pasar por todo el sufrimiento que un día pasé. Pero la vida era una sola y deseaba hacer mucho más, deseaba explorar y incluso conocer personas nuevas ahora que tenía la libertad de qué cuando me vieran no vieran mis alas y se asustaran. Podía ser un poco más libre pero aún así era cómo tuviera cadenas en mis manos y pies porque no me dejaban salir del pueblo.
-volvamos, todos deben estar preguntándose por nosotros.—dijo Myles y yo solamente asentí caminando con el devuelta a casa.
Al llegar notamos que muchos estaban mirando hacia un lugar sin moverse y el ambiente estaba un poco tenso a lo cual cuando vimos hacia mi hermana ella rápidamente miró a mi hermano y él me colocó detrás de él impidiendo que pudieran verme o yo ver hacia delante. Seguido de eso Ansel y mi hermana vinieron a nuestro lado mientras una voz fuerte se hacía presente, obviamente deseaba ver quién era pero no podía. Mis hermanos no me dejaban ver más allá, era cómo si estuvieran impidiendo que me vieran o yo ver.
-lamento la inoportuna presencia de nosotros pero hemos venido ya que estamos patrullando la zona por múltiples asesinatos en poco tiempo.—mencionó un hombre a lo cual su voz se me hacía parecida pero no lograba ver entre todos acorralándome.
-ustedes siempre serán bienvenidos a nuestra aldea pero no hemos escuchado de ese tema ni mucho menos alguien se atrevería a entrar de manera violenta a nuestra aldea.—Mencionó uno de los ancianos.
-Gracias por la bienvenida pero cómo decía solo estamos haciendo patrulla encargándonos que todo se encuentre bien.—volvió a mencionar el hombre.
-Hacía mucho tiempo no sabíamos de ustedes.—la voz de Dará se hizo presente y todos hicieron cómo una pequeña reverencia.—cómo decía mi compañero siempre son bienvenidos a nuestra aldea y me alegra escuchar que alguien aún se preocupa por nosotros.
ESTÁS LEYENDO
LAIA
Fantasia-¿acaso realmente existes?.-pregunté al ver aquel enorme animal frente a mi. El enorme lobo no hizo nada más que acercarse a mi para olfatearme. Giré mi rostro del miedo pero de la nada sentí el tacto de unos gruesos y raspados dedos. Mi mirada se d...
