Capítulo 32

0 51 7
                                        



HANIEL PUNTO DE VISTA.

Aveces lo que pensábamos que estaba bien resultaba estar mal, nunca aceptar que algunos podemos tener una opinión o un querer completamente diferente a lo que ellos deseen y simplemente lo hacen ver como traición. Es mi segunda vez pasando por la misma historia que hace años atrás pero esta vez estaban siendo muy injustos por querer castigas a una pequeña indefensa que deseaba conocer el mundo y se enamoró. Enseñan querer al prójimo incluso proteger a los humanos pero no nos enseñan que podemos enamorarnos y cuando pasa es considerado una traición. ¿Por qué entonces crearon la tentación?, es mi pregunta. ¿Por qué existe?, si es un pecado.

Dolía tener que extrañar a alguien, dolía tener que ver personas indefensas siendo castigadas solo por amar, por sentir y incluso llegar a matarlos si es necesario. Llevaba años encerrada por querer al menos intentar las cosas por una buena manera donde pensé que podíamos llegar a un acuerdo mientras disfrutaba de los mundos pero no. Me hicieron ver como la mala, como la traicionera y la ambiciosa haciendo que deseara hacer las cosas que eran prohibidas.

Dolía extrañar an mis padres, dolía extrañar an mis amigos incluso dolía extrañarlo a él. Zarek debe estar completamente destrozado porque al final tenía y tiene la razón en decir que no había un remedio. Tonta yo por querer hacer algo bien.

-Haniel..—la voz de Miguel me sacó completamente de mi transe. Alce mi mirada encontrándome con el y con otro chico a su lado completamente triste.—tengo que pedirte un favor pero no puedo decirte exactamente qué será. Cuando llegue la hora te darás cuenta y quiero que estés preparada.

Dijo y simplemente se marchó. No entendí absolutamente nada de lo que había dicho pero supongo que debía prepararme para algo que venía o pasaría. ¿Un arcángel pidiéndome un favor?, eso nunca se ve. Me alarme cuando escuché unos pasos y enseguida los vi llegando con un bulto en su mano y lo supuse. Laia...

-¿qué le hicieron?.—mis ojos se aguaron al ver como traían envuelta en una sábana blanca pero completamente roja a Laia..

-muévete..—dijo uno de los guardias y yo me aparte un poco para que lograran abrir la celda y entrar junto con ella. Caminaron un poco y la colocaron el frío suelo como si nada. Camine rápidamente hacia ella tratando de darle un poco de mi calor pero joder me partió el alma verla así.—tienes unas horas solamente con ella, después te buscaremos.

-¿para que?.—pregunté y ellos simplemente cerrron la celda y se marcharon.

Su piel estaba fría y llena de golpes. Tenía heridas por todos lados como si hubieran acabado con ella, las lágrimas no las soporte y comencé a llorar como una niña no chiquita. Por favor no, esto es demasiado cruel, esto no tiene nombre.

-por favor si me estás escuchándome ayúdanos a salir de aquí..—pedí entre lágrimas mientras abrazaba a Laia.

Pasaban las horas y no pasaba nada. El cuerpo de Laia parecía un cuerpo completamente sin vida, si no fuera porque respiraba pensaba que la habían matado a golpes, su piel seguía fría a pesar de que la tenía abrazada tratando de trasmitirle calor pero nada. Me partía el alma que siendo tan pequeña pasaba por todo esto, todo en ella eran tan delicado que incluso me ocasionaba ternura. Respire y respire tratando de pensar que podíamos hacer pero es que no había nada que pudiéramos hacer en estos momentos. La rejas de abrieron rápidamente y en ella entraron cuatro personas completamente encapuchadas.

-¿quién...—el chico me mandó a callar y logré ver que era el mismo chico que estaba alado de Miguel triste. El simplemente tomó el cuerpo de Laia entre sus manos pero noté como lágrimas caían al tomarla y pegarla a él.

-¿te quedas?.—preguntó una voz femenina y yo negué y comencé a seguirlos.

Todo estaba completamente oscuro como si fuera de noche, no había nadie en todo el camino que estábamos haciendo pero lo extraño fue que entramos a una habitación que no estaba sola. Había una señora adulta con cabello rojizo como Laia vuelta en llanto pero cuando nos vio comenzó a llorar más.

LAIADonde viven las historias. Descúbrelo ahora