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Habíamos ganado el mundial, bueno no se comparaba a verlo en el living de mi depatamento a verlo en directo, pero de todas formas era la misma emocion, y apenas argentina salio campeon le mande un mensaje a mi papá y bueno a Paulo tambien, el cual me habia dedicado el penal que hizo.

Era la mujer mas afortunada, me dedicaron un gol penal, en la final del mundial donde salieron ganadores.

Ahora ya estaba en Rio Cuarto en la casa de mi abuelo, pero de todas formas no me iba a quedar por mucho tiempo. Ya tenía todo planeado, iba a pasar la navidad con mi familia, dos días con Paulo, que me había invitado a Córdoba y como le iba a decir que no. Y por último Año Nuevo con mis amigos, esperaba que todo saliera bien.

Ya siendo casi víspera de navidad estaba hablando por videollamada con Paulo, yo estaba acostada en la cama y de lo que se puede ver Paulo estaba en su patio tomando unos mates

— Entonces le dijiste a tu familia que venís a mi casa? — dijo Paulo dándole un sorbo al mate. Era tan lindo, seguramente estaba embobada mirándolo

— Osea si, les dije que no iba a estar pero no donde — Escuche como la casa se lleno de gente y decidí cortar para aún que sea ayudar a poner la mesa

— Bueno Paulo, tengo que ir a ayudar — dije y hizo un puchero.

— Esta bien, entonces te paso a buscar el 26 en la tarde —

— Dale, perfecto. Estaré esperándote — respondí con una sonrisa traviesa, agradecida por tener algo tan lindo para esperar. No podía esperar que llegaran esos días, íbamos a estar dos días en su casa, y ademas no conocía mucho Cordoba, por lo que esperaba que me mostrara aun que sea un poco de la ciudad.

Después de bajar a ayudar y recibir un exhausto saludo por parte de mi familia, me arregle para la cena. Elegí un vestido claro, simple pero lindo. Me solté el pelo, un poco de maquillaje, perfume. Nada exagerado, pero sí especial. Porque las fiestas son así: una se arregla aunque esté en su casa, aunque haga calor, aunque no haya nadie nuevo a quien impresionar. Además aproveche de subir una historia, que debido a la polémica hace tiempo que no subía una.

 Además aproveche de subir una historia, que debido a la polémica hace tiempo que no subía una

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@enzojfernandez ha respondido tu historia.
Princesa
Donde andas

obviamente el tarado no iba a perder oportunidad para molestar. Involuntariamente se formo una sonrisa en mi mientras le respondía, me encantaba molestar con Enzo, no lo iba a negar.

@laraimar
Porquee?
Estoy aca en Rio Cuarto

@enzojfernandez
mira tu
yo aca en Buenos Aires
igual podes venir a verme eh

Rodé los ojos, que tipo mas confianzudo

@laraimar
Dejate de molestar

Dejé el celular sobre la cama sin mirar lo que Enzo había respondido. A pesar de que me encantaba molestar con Enzo, era víspera de navidad necesitaba paz en mi corazón. Bajé a la cocina porque ya se escuchaban voces por toda la casa y mi abuela andaba de un lado a otro, acelerada, como si faltaran diez minutos para que llegara alguien importante.

La casa de mi abuelo en Río Cuarto estaba llena. Mi padre junto a su esposa y sus hijos, tíos, primos, risas fuertes, calor pesado. Ese calor típico de diciembre que no se va ni aunque abras todas las ventanas y puertas. En la mesa ya estaban las empanadas, el pan casero, varias ensaladas y una fuente enorme de vitel toné que mi abuela cuidaba como si fuera sagrado. En el patio, mi abuelo cebaba mates mientras discutía con mi tío sobre el penal de Messi en la final y mi padre solo reía. Se me hacía tan reconfortante pasar estos momentos familiares

—Fue el penal más importante de la historia, no rompan más —dije pasando.

Todos se rieron.

Me quedé un rato sentada afuera, escuchando conversaciones cruzadas, anécdotas viejas y comentarios sobre el Mundial que parecían no agotarse nunca. Me gustaba estar ahí. Me hacía sentir normal. Lara, la nieta, la hija, no la de los titulares, supongo que mi padre sentía lo mismo, por eso le gustaba tanto estar con su familia.

Antes de bajar, agarré el celular y me encontré con un mensaje de Paulo.

Paulo 💙
¿Cómo va todo por ahí?
¿Ya están en modo espera de las 12?

Sonreí sin darme cuenta, a diferencia con Enzo, Paulo era paz y tranquilidad.

You.

Mucho ruido, mucha comida y cero paciencia

Paulo 💙
Me imagino
Acá igual
Después hablamos, ¿sí?

You.

Te escribo después

Dejé el celular y me senté en la mesa, la cual estaba larguísima. Nos sentamos todos apretados, brindando antes de tiempo, comiendo despacio pero sin parar. Afuera ya se escuchaban algunos fuegos artificiales adelantados. La radio sonaba de fondo, bajita, mientras alguien miraba el reloj cada dos minutos.

—Falta poco —dijo mi abuela, emocionada.

Cuando finalmente llegaron las doce, todos se levantaron casi al mismo tiempo. Abrazos, besos, risas. Me abrazaron fuerte, como si no me hubieran visto en años, lo cual es parecido a la realidad. Cerré los ojos un segundo, respirando hondo.

Después, me corrí un poco, agarré el celular y me fui al patio.

Tenía un mensaje nuevo.

Paulo 💙
¿Te puedo llamar?

You.

No pasó ni un segundo cuando me entró una videollamada, atendí enseguida. Paulo estaba en su casa, con la familia de fondo, también arreglado, sonrisa tranquila.

—Ahí estás —dijo.

—Feliz Navidad —respondí bajito, sonriendo.

—Feliz Navidad, Lara —me contestó, mirándome con esos ojos que me derriten.

Hablamos un rato. De nada importante y de todo a la vez. De la comida, de la familia, de lo poco que faltaba para vernos. Me sentía en calma. Segura.

Cuando cortamos, volví a entrar.

El celular vibró otra vez.

Enzoooooo
Che
Feliz Navidad, princesa

Me quedé mirando la pantalla unos segundos.

No respondí enseguida.

Guardé el celular y volví con mi familia. Risas, sidra, sobremesa larga y lo más esperado, abrir los regalos. Afuera, el calor seguía igual, pero adentro todo se sentía liviano.

Esa noche me fui a dormir tarde, con la cabeza llena de planes y el corazón tranquilo, pero antes de eso decidí responderle a Enzo.

You.
Feliz navidad tarado

Luego de eso apague mi celular y me acomodé en la cama dispuesta a dormir, en dos días, Paulo iba a pasar a buscarme.
Y esta vez, quería hacer las cosas bien.

Tarado - Enzo FernandezHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora