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En la tarde del uno de Enero me dolía la cabeza como nunca, no sabía si era por la resaca, la culpa o los gritos de mis amigas que no paraban desde que entré al living con el pelo mojado y una remera bastante larga.

—Pará, pará, PARÁ —dijo Cata apenas me vio el cuello—. ¿ESO QUÉ ES?

—Nada —contesté, tarde, porque ya estaban todas encima mío.

Sofi me giró la cara sin pedir permiso, Moni me levantó el pelo, Cata ya estaba buscando corrector como si fuera una emergencia médica.

—Lara, sos una pelotuda —dijo Sofi—. Mañana llega Paulo.

—Gracias, no me había dado cuenta.

—No, en serio —insistió Cata—. Esto no es uno, son varios. ¿Qué hiciste? ¿Te peleaste con un vampiro?

Me dejé caer en el sillón, cerrando los ojos.

—No griten —pedí—. Me va a explotar la cabeza.

—Bueno, pero colaborá —dijo Moni—. Levantá el mentón.

Mientras me manoseaban el cuello con brochas y cremas, suspiré.

—Y no es solo el cuello.

Las tres frenaron al mismo tiempo.

—¿Cómo que no es solo el cuello? —preguntó Sofi, lenta.

Me tapé la cara con las manos avergonzada.

—Tengo más marcas... en el culo.

Silencio, luego, un suspiro colectivo.

—No, no, no —dijo Cata—. Esto ya es auto sabotaje.

—¿Vos te odias? —agregó Moni—. Decime que te odias.

—No fue planeado —me defendí—. Y no pregunten.

—No vamos a preguntar —dijo Sofi—. Vamos a juzgar.

Me reí sin ganas, ya que realmente  dolía todo, no solo la cabeza y el cuerpo, igual la conciencia. No iba a mentir me había encantando lo que hicimos con Enzo, como el me lo hizo de una manera tan brusca pero encantadora a la vez. Suspire cansada, estoy destinada a mi propia condena.

Mientras ellas seguían con la misión de tapar todos mis chupetones, mi celular vibró en la mesa. Lo miré, era Paulo.

Paulo 💙
Ya está todo listo para el viaje de mañana hermosa, me quedaré en el hotel de Puerto Madero.
Mañana te veo.

Tragué saliva antes de responder.

Yo
Buenísimo, después hablamos. Descansa 🤍

Era una mierda tener que fingir como si nada hubiera pasado, como si no hubiera pasado toda la noche con Enzo.

—¿Es él? —preguntó Moni sin mirarme.

—Sí.

—Bueno —dijo Cata, cerrando el corrector—. Entonces más razón para tapar bien todo esto.

—Mañana tenés que ser una persona decente si no quieres romperle el corazón —agregó Sofi—. Hoy ya no.

Y pensar en que le podría romper el corazón a Paulo me dio náuseas.
Me miré en el espejo del pasillo, el cuello más o menos disimulado, el resto solo yo sabía que estaba ahí.

Y ahí entendí algo que no me gustó nada, mañana iba a ver a Paulo y yo ya no era exactamente la misma de antes, mis sentimientos no habían cambiado por Paulo, claro que no, solo que ahora había un factor adicional que no estaba preparada para admitir, ya que como ayer le dejé claro a Enzo "esto no es amor".

Tarado - Enzo FernandezHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora