ENZO.
No debería haberle escrito... Eso pensé apenas vi el primer mensaje aparecer en la pantalla.
Princesa
Tarado, te tengo un regalo de Navidad.
Ella siempre hacía eso. Decía las cosas como si no significaran nada... y después te las dejaba girando en la cabeza todo el día.
Lo demás ya fue otro cuento, un impulso que no sabía cómo detener. La invité a salir. No tenía mucho sentido lo que estaba haciendo.
La estaba invitando a salir sabiendo que estaba en algo con Paulo, y aunque lo mío con Valentina estuviera prácticamente muerto... seguía ahí, ocupando espacio.
Nadie me obligaba. Nadie me empujaba.
Y aun así, no había frenado el auto.
Eso era lo peor.
Cuando la vi bajar del edificio, supe que había hecho bien en venir. Tenía esa sonrisa ladeada, el pelo apenas desordenado y ese aire de "no debería estar acá, pero igual vine". Me gustaba eso de ella. Que no necesitara justificarse, que era igual de impulsiva que yo.
En el auto, todo fue fácil, sorpresivamente charlamos como si no hubiera pasado el tiempo, como si no hubiera silencios incómodos entre mensajes no respondidos. Lara se reía, me gastaba, me miraba de costado cuando decía algo que no le cerraba del todo.
La llevé al mirador sin explicarle mucho. Me gustó verla sorprendida. Siempre le gustaba más cuando no sabía qué esperar.
Apoyados contra el auto, con la ciudad abajo, pensé que se veía distinta de noche. Más callada. Más sincera.
—¿Siempre traés gente acá? —me preguntó.
—No —respondí—. Casi nunca.
No preguntó más. Eso también me gustó.
Me contó de Córdoba. Poco. Lo justo. Yo escuchaba, pero también miraba cómo movía las manos cuando hablaba, cómo fruncía la nariz cuando algo le daba risa. Detalles boludos que después se te quedan.
Y entonces sonó su celular.
Paulo.
No lo dijo, pero lo supe igual. No miré, no dije nada. Me limité a tomar un trago largo y a mirar la ciudad como si no me importara. No soy de hacer escenas. Nunca lo fui, pero me generó algo, una cosa en el pecho que no sabía cómo describir.
Pero para decir verdad me jodió. No porque estuviera hablando con él, sino porque en ese segundo entendí que no estaba solo jugando conmigo.
Un juego, eso era lo que era esto, nada más que un juego, donde los dos somos impulsivos, donde nos boludeamos, pero sabemos que no pasará nada más. Yo no le caigo del todo bien y yo tengo que fingir que tampoco me cae del todo bien.
Que solo es una princesa que me tiene como loco pensando en ella en todo momento, viendo sus redes todo el tiempo y que no hecho cosa más que extrañarla desde el mundial, donde ya se me había hecho costumbre verla todos los días.
Joder, no entendía para nada que estaba pasando, me estaba metiendo donde claramente no debería.
Volví a mi modo cuando cortó y volvió a guardarse el celular rápido, como si el tema ya no existiera.
—¿Todo bien? —le pregunté.
—Sí. Todo bien.
Mentira piadosa. De las que no se discuten y menos con Lara que terminábamos discutiendo por cualquier cosa que el otro dijera.
Preferí no decir nada, estábamos tan bien que no era el momento de arruinar las cosas.
—¿Querés quedarte un rato más? —le pregunté—. Todavía no tengo ganas de bajar.
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Tarado - Enzo Fernandez
FanfictionLara no puede dejar de pensar en el tarado "-¡Eres un tarado Enzo!- - Soy un tarado pero déjame mostrarte lo que puedo hacer -"
