4 temporada

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Ambos estaban demasiado ocupados besándose, que no se habían parado a pensar cómo habían llegado a tal situación. Si es verdad, prometieron que no volvería a pasar. Entonces ¿por qué se les hacía tan difícil cumplir una promesa? ¿Por qué?

Iván vio como Victoria les estaba observando, pero no le importo, condujo como pudo a Julia hacia el primer baño, y cuando ambos estaban dentro cerró la puerta. Ni siquiera oyó como la pobre chica salió del baño llorando. Estaba demasiado ocupado en la boca de Julia como para oír dichos ruidos.

Julia estaba perdida en el cuello de Iván, le gustaba tanto besar ese cuello, y sólo lo había besado una vez anteriormente, pero le encantaba. Cuando estaba con ese chico, podía llegar a sentir, lo que nunca, de ningún chico, supo apreciar. Ni siquiera su padrastro. ¿Quién se acordaba de ese señor ahora? Ella seguro que no. Aunque pensándolo mejor. Ese tío se acababa de meter con su padre. Se acababa de burlar de la muerte de su padre. Por un momento Julia estaba deseando hacer una cosa, cuando su cuerpo literalmente le pedía otra. Su cabeza estaba recordando las palabras de Iván " no a tu padre, ¡ah! No que está muerto, bueno, ya si eso, en otra ouija le doy recuerdos" ¿De qué iba ese mal criado?

Estaba claro que Julia en ese momento no estaba siguiendo lo que le dictaba la cabeza, ya que se encontraba apoyada en la pared sin tocar el suelo. Iván estaba aguantando todo su peso. Ella tenía las piernas entrelazadas a la cadera del chico. El ambiente se estaba caldeando mucho más de lo debido.

Iván empezó a pasar sus manos por las piernas de ella, llego así a sus muslos y subiéndole la falda hacia arriba.

Vale sí, eso se estaba descontrolando demasiado, y ella no quería, ¿o sí? Cuando la chica notó hacia la mano de Iván ya no estaba en su trasero, si no en algo más íntimo, freno de golpe.

Iván la observó extrañado. Al parecer él tampoco se había guiado por su cabeza. Se miraron ambos sin decir palabra. No sabían que decir. La situación había llegado a extremos más altos que la primera vez que se enrollaban. El chico bajo a Julia con cuidado y se acaricio el pelo.

Julia que aún seguía con la respiración agitada no podía dejar de mirarlo. Él se mordió el labio. La chica bajo la mirada, abrió la puerta del baño y se fue. Iván se quedó pensativo por un momento. ¿Había estado a punto de hacerlo con Julia en el baño? Eso se le iba de madre. ¿ Y Roque? ¿Dónde quedaba Roque en todo eso? ¿ Por qué no podía acordarse de su amigo cuando estaba cerca de ella?

-¡Victoria!- exclamó Iván. No se había acordado de ella. Ahora, más que nunca, debía tener cuidado en como la trataba porque se podía ir de la lengua, y eso fastidiaría su relación con Roque. Tenía que estar el máximo posible con él, para que la bocas no se fuera de la lengua. Cuando ya se había serenado salió del baño, de vuelta para la habitación dio un vistazo rápido a la biblioteca y se encontró con Julia. Aún tenía el cabello alborotado. No pudo evitar que una sonrisa se le escapara de los labios.

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