Cumpleaños

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Permanecía quieta. Mirando el techo. Sin dormir. La rabia, el enfado, y la tristeza... podían con ella. Se había olvidado, se había olvidado por completo. Sabia que Iván no se caracterizaba por los detalles, ni el romanticismo, ni por recordar fechas. Pero esa... ¿justo tenia que ser esa? Respiro hondo y se tapo la cara con ambas manos, cansada. Aun no podía creerse que se le hubiese pasado su aniversario. Ya llevaban un año juntos, y menudo año... pero ¿no acordarse? Por ahí no pasaba. Y lo peor era el hecho de que se había pasado todo el día pendiente de él. De una palabra suya, un detalle, una mirada. Pero nada. Había pasado un día cotidiano, como otro cualquiera. Pero aquel día, encima, no había ni tenido un gesto bonito con ella. "que cara de seta" había sido su frase más bonita. ¿Y que esperaba? ¿Qué encima de encontrarse con esa situación le riera las gracias?... prefirió no seguir pensando, porque iba a conseguir hacerse más daño. Trago despacio y cerró los ojos, esperanzada por conciliar el sueño. Ya mañana vería que hacer, si decirle algo, si no hacerlo... estaba más que desganada y desilusionada. Además de la dificultad que tenían por estar juntos allí dentro, las pocas muestras de cariño cada vez eran menos. Joder, si es que últimamente incluso parecía reacio cuando ella se acercaba.

Volvió a respirar hondo y en ese instante, mirando el techo de nuevo, expectante y con los ojos abiertos de par en par... le vino la triste idea, de que quizá no deberían seguir juntos. Se le hizo un enorme nudo en el estomago al plantearse esa posibilidad, se sentía sola en ese instante. Muy sola. Había pasado un día horrible, hasta Carol le había preguntado, ilusionada, cual había sido el regalo o el detalle. Y ella había intentado cubrirle, con tontas excusas como "no somos ese tipo de parejas...", mientras sentía la desilusión y las vagas esperanzas de que él se acordara. Nulas.

Y en ese instante, cuando Julia ya cansada y apunto de romper a llorar, no dejaba de pensar en la posibilidad de que su historia estuviese acabando... el pitido del despertador sonó y ella se llevo una mano al pecho, sobresaltada. Miro a sus compañeras, pensando que estas se despertarían y la increparían por haber puesto el despertador a ¿Qué hora?... se incorporo en la cama, alargando el brazo para apagarlo rápidamente, cuando una nota calló al suelo. Frunció el ceño y se apresuro a apagar el molesto pitido antes de quedarse mirando la pequeña nota, que permanecía descansando en el suelo, esperando a ser leída.

Suspiro y alargó el brazo, cogiendola con una mano y yendo a leerla, pensativa. Era una tonta hoja de papel, arrancada de un cuaderno de cuadros. Medio arrugada y garabateada. Pensó, que quizá, era una tontería que ella había dejado en la mesilla. Pero ante una leve duda, decidió leerla: "¿Dónde empezó todo?"

Volvió a leerla, ¿Cómo?... estaba cansada, medio dormida y frustrada. Y tuvo que pararse a pensar un instante, antes de que una leve sonrisa iluminara su rostro. Se levantó de la cama, intentando hacer el menor ruido. Con cuidado, andando de puntillas, notando el frío del suelo introducirse en ella, abrió la puerta de la habitación. Despacio, salio al pasillo. Únicamente iluminado por las pocas bombillas encendidas a esas horas de la noche, y la bonita luz que se colaba entre los ventanales, de la luna llena. ¿Dónde empezó todo?... sonrío hacia ella, ambos lo sabían.

Fácil, pensó Julia. En un lavabo aquel día que se saltaron el castigo. Aun recordaba, con impresionante claridad, las primeras palabras y el primer beso. Ferviente y apasionado. Propio de ambos.

Sonrío, andando de puntillas por los vacíos y silenciosos pasillos del internado. Notando el frío de aquel invierno traspasar su piel y helarla por dentro. Se abrazo a si misma, pensando, que tenia un novio un tanto extraño, con su peculiar carácter, y nada romántico, ¿le había citado en un lavabo?... vale, era bastante brusco. Pero era Iván, no esperaba más de él.

Se adentro en el oscuro pasillo y apoyo suavemente una mano en la pared. Guiándose, torpemente, ante la poca iluminación. Algo asustada, fue recorriendo el largo pasillo, temerosa quizá, de encontrarse en la siguiente esquina algo o alguien, fuera de lo normal. Pero no fue así, y pudo comprobar, aliviada, que su trayecto hacia los baños había sido un éxito. Julia sonrío hacia ella, dándose cuenta de que parecería una tonta ante esa situación, borro la sonrisa al instante y carraspeo. Apunto de entrar a los baños... fue cuando se dio cuenta. Posiblemente, él se había acordado en el último momento. Había puesto el despertador a las dos de la mañana y le había dejado una nota para ir a montárselo a unos lavabos. ¿Poco romántico?... no, era una excusa barata para salvarse el culo, pensó Julia, muy a su pesar.

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