Capitulo 26

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Desperté.

Mi celda estaba alumbrada por una antorcha que se hallábamos al borde de unas escaleras que iban hacia arriba.

¿A cuanta profundidad debía de estar yo?

No lo sabía.

Traté de moverme hacía la escalera pero entonces me di cuenta de que mis manos se hallaban encadenadas a la pared rocosa. Las finas cadenas eran de plata para mi mala fortuna y estaban mojadas de él mismo líquido azul que la vez pasada.

Mis labios estaban secos y ansiaban de el roce de un bello cuello humano para poder morderlo y sentir aquel delicioso y cálido líquido rojo atravesar mi garganta.

¿Cuánto habrá pasado?

Miré al suelo donde podía ver sangre seca pegada al suelo. La olfateé. Era sangre de vampiro.

Mire la sangre preguntándome a quién habían torturado en esta cámara y que venia para mí. Acaricie la roca lisa que se hallaba a mis espaldas. Podía escuchar como una gotera de agua sucia caía desde el techo, rompiendo el silencio sepulcral que se hallaba en este momento.

Entonces escuche pasos pesados moverse por la escalera, hacia mí. Ni siquiera dude en aparentar que seguía inconsciente ya no me importaba que pasara conmigo. De las Hilkanians esperaba lo que sea y más ahora que mataron a Jane.

Bajaron ambos sujetos hasta el piso. Eran enormes y corpulentos. Sus rostros deformes y ceñudos estaban llenos de cicatrices. Sus vestiduras eran sencillas, plenos harapos. Se movían con una lentitud enorme como si llevaran un enorme peso en sus encorvadas espaldas.

Uno se situó al lado mío, tensando las cadenas de mis brazos.

"¿Qué quieren de mi?" Pregunté.

Y se que escuchó pero se enfocó a solo llenar un vaso de sangre para mi y lo dejaba a mi alcance.

"Bebe" me ordenó

Lo tome y empecé a beber descontrolada mente.

"Mas, por favor"

El sonrió "Solo estoy permitido a darte un vaso, a menos de que me convenzas, muñeca chupasangre"

Le escupí en la cara, lo cual hizo que se enfadara más y que me azotara contra la pared, haciendo que mi cabeza rebotara contra la pared. Terminé en el suelo.

"¿Que quieren de mi?" Repetí.

El otro troll me dio una bofetada "

"Cállate"

Y a como soy yo, tuve que contestar.

"Oblígame"

Fue un error, claro. Yo y mi grande y estúpida boca siempre.

El troll me golpeó en el rostro, aunque la verdad no me dolía me ardían ganas de matarlo ahora mismo ¿Como se atreve a tocarme a mi? ¿Una híbrida que podría asesinarlo si se lo propusiera? Es de verdad un idiota.

Traía una varita de madera que tenía incrustado varias laminas de brillante oro en distintas formas que de seguro contenían significados muy importantes para las Hilkanians.

Con un movimiento circular y sentí como su oscura magia me quemaba mis cuerdas bucales.

Intente toser pero mis labios parecían estar cosidos para que ni siquiera pudiese abrir la boca. Intenté gritar, inútilmente.

¡Que diablos!, pensé.

"A la gatita le mordieron la lengua ¿eh?" Dijo uno de los Trolls, sonriendo complacido. "Creo que ahora si deberas satisfacerme pero ahora no será opción" dijo atravesándome con esa mirada penetrante. Tiré de mis cadenas, frustrada.

The Chosen Ones I : Evanesce Donde viven las historias. Descúbrelo ahora