Capítulo 21

232 45 7
                                        

—¿Te gusta navidad?

Tal vez una mejor pregunta para Jeongin sería "¿Te gustaría que te ayude a decorar el árbol con el que llevas peleando dos horas?" O tal vez "¿Quieres descansar un poco después de haber estado tanto tiempo intentando poner las decoraciones?", pero no, Jackson no le preguntaría eso.

—Me gusta la idea de que me ayudes a  decorar la casa.

—¿Qué más te gusta?

La idea de estar vivo aún porque aún tengo cosas que hacer en la vida. Poder sentir tanto y tan poco al mismo tiempo que no se lo que de verdad siento.

—Galletas de mantequilla.

—¿Cómo eran tus navidades antes de los Yang?

Dejó de pelearse con las luces para intentar hacer memoria de sus navidades en Sokcho.

—No lo recuerdo.

No muchos regalos, un árbol pequeño en la sala y una cena modesta con postre de chocolate al final.

—¿Tus navidades?

—Nunca me gustaron, eran un ambiente tenso con mi padre y mi tío ahí. ¿Vas a invitar a Hyunjin a la cena?

—Parece que tú estás más enamorado de él que yo. ¿Para que quieres que venga?

Jackson se encogió de hombros, se hizo una bolita en el sillón tapándose con una sábana.

—Nunca te había visto feliz, Hyunjin te hace muy feliz. Nunca usabas lo que la gente te daba, una vez me dijiste que creías que no merecías las cosas, pero luego llegó Hyunjin. No has usado otro suéter desde que él te regaló el azul.

Se vio a su mismo usando el suéter que Hyunjin le había dado, lo cuidaba más que a nada en el mundo, lo lavaba aparte para que no se dañara, nunca había cuidado tanto algo.

—Es cómodo— se defendió.

—Claro, lo que te deje dormir en la noche. Fue bueno que conocieras a Hyunjin.

—¿Tu crees?

—El Jeongin de hoy no es el mismo de hace unos meses atrás, eres una persona diferente.

Bajó la vista. No pudo evitar sentirse mal, no pudo cambiar por su familia, pero lo hizo por Hyunjin. ¿Qué clase de hijo y hermano era?

—Tengo que ir a comprar algo. No me esperes.

Huyó de la casa para intentar despejar su mente aunque sea un poco, quería dejar de pensar por un momento.

La nieve caía lentamente, el piso estaba resbaloso, era una navidad diferente a las que Jeongin podría recordar. Todo era diferente y no había querido terminar de darse cuenta.

Caminó hasta que sus pies le dolieron y estaba demasiado perdido como para recordar cómo regresar a su casa.

Se sentó en una banca y vió a su alrededor, no había demasiadas personas, solo unas cuantas personas que paseaban a sus perros.

Decidió recapitular su vida, necesitaba una visión más clara de lo que había estado pasando con él.

Estuvo dos horas pensando en lo que había pasado desde que lo habían cambiado de escuela hasta ese día en la banca. Se abrazó a si mismo. ¿Por qué no se pudo quedar como antes? ¿Por qué no podía volver a ser el mismo chico de antes?

—¿Por qué decidiste ser un poeta, Jeongin?— se preguntó a si mismo.

La nota en el periódico y noticias que lo anunciaron como ganador del concurso volvieron a su cabeza, hizo un sonido parecido a un quejido.

—¿Por qué tuvieron que elegir esa foto? No es como que tenga muchas rondando por internet, ¿Pero esa? Parecía espantado por mi propia existencia.

Entró a Twitter para ver lo más nuevo que aparecía en su página.

Tenía varias notificación de lo último que había publicado (muchas personas lo empezaron a seguir después del concurso de poesía), ignoró todas las notificaciones y se dedicó a ver lo que subían las personas.

Se detuvo por un momento al ver la foto de una pintura, el arte se parecía al de Hyunjin.

Vió el nombre de la cuenta, había dado con la cuenta de Twitter de Hyunjin.

Entró a ver lo que se llegaba a encontrar, básicamente todo lo que encontraba ahí eran pinturas, cosas de arte y algunas cosas que hicieron que Jeongin empezara a cuestionar todo.

Parece que está enamorado de... Está enamorado del amor. Parece que ama la idea de darlo todo por una persona y que esa persona de todo por él.

¿Acaso una persona enamorada del amor se puede enamorar de una persona enamorada de la muerte?

—Debo de dejar de pensar al menos una vez en mi vida, pensar solo me hace mal.

Era entrada la noche cuando volvió a aparecer en su casa, ignoró las preguntas de todos de dónde había estado todo ese tiempo y fue a ocultarse en su habitación. Lo último que necesitaba en ese momento era ver a su familia y pensar en respuestas por dar.

Su tranquilidad oculto bajo las sábanas fue perturbada a los pocos minutos por Jackson quien entró y se ocultó con él abajo de las sábanas para abrazarlo.

—Estás frío.

—Esta frío afuera.

—¿Qué tienes, Jeongin? ¿Te sientes mal? ¿Te molesta alguien en la escuela?

Algunas veces se le olvidaba que, a pesar de todos sus intentos, Jackson siempre sería mayor que él y siempre lo iba a querer ayudar.

—Soy una mala persona.

—¿Por qué piensas eso? No eres una mala persona, no has hecho nada malo.

—No cambié por ustedes, por ninguno de ustedes. Siempre fui Jeongin el chico triste y cansado de la vida, no pude cambiar por ninguno de ustedes, pero cambié por alguien más. Soy una mala persona.

Jackson lo abrazó por la espalda, no era lo suficiente valiente para verlo en ese momento.

—Ay, Jeongin. Pero no eres una mala persona por eso. Todos te entendemos, sabemos que no ha sido una vida fácil, para ninguno de nosotros, los Yang nunca nos han pedido ser los niños más alegres que existan, ellos solo quieren que estemos a salvo. No eres una mala persona por no cambiar por nosotros, tampoco eres una mala persona por cambiar por alguien ajeno a tu familia. Hyunjin logró hacer que dejaras de ser el Jeongin que alguna vez todos conocimos y así hubiera sido yo, hubiera sido Wonpil, hubiera sido Jiwoo, Seungmin o alguien más, eso nunca te hará una mala persona.

—Yo no sabía que Hyunjin iba a impactar tanto en mi vida, ni siquiera pedí conocerlo.

—Ya lo sé, Jeongin. Nadie nunca imaginó que un chico iba a lograr tanto sin siquiera buscarlo, es algo que no pudimos medir, yo soy la persona más feliz del mundo desde que te veo sonreír, no de forma falsa como lo hiciste antes cuando decidiste que querías sonreír, tu sonrisa bonita que aparece cuando eres feliz. Jamás, y escúchame bien, jamás pensaremos que eres una mala persona por ser feliz. Nunca pensaremos que eres una mala persona.










Tuve varias cosas que hacer estos últimos días, pero ya por fin traigo capítulo, un poco corto, eso sí.

De verdad espero que disfruten mucho de la historia.

Nos leemos luego.

De poemas y razón Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora