Capítulo 25

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—¿Estás bien? ¿Te ves pálido?— Jeongin ni siquiera sé molestó en voltear a ver a Jiwoo, solo se quedó viendo hacia el lago que se extendía por todo el lugar.

No tenía idea de que haría demasiado frío, se lo imaginaba, pero no quiso aceptarlo.

—No te preocupes, solo es el clima— respondió.

Siguió viendo el paisaje mientras pensaba. No tenía la más mínima intención de volver a las "Divertidas actividades" que habían hecho los organizadores, parecían más juegos de infantes que otra cosa.

—¿Pero ya comiste?

—Si.

De hecho, ni siquiera había puesto un pie en el comedor porque no quería ver en ese momento la cara de Hyunjin, estaba seguro de que si lo veía, lo iba a golpear para poder tener tiempo de huir.

Necesitaba pensar, estar un poco lejos de él, luego volver a verlo, que su corazón acelerara y finalmente cuestionarse sus sentimientos una vez más. De cualquier forma, tenía que apresurarse a entender a su corazón, tendría solo unas pocas semanas para hacerle algo por San Valentín si es que estaba enamorado.

—Debí quedarme en casa.

—Todos sabemos que necesitas más vida que solo estar en tu habitación escribiendo.

—A veces salgo con Seungmin y Changbin.

—Pero ellos están aquí, tú estarías solo y volverías a tu cuarto a dormir todo el día, eso te hace mal.

No discutiría con su hermana, no en ese momento.

—Ya vete a jugar con los demás.

—¿No vienes?

—Sabes la respuesta a eso, Jiwoo— la menor suspiró y se fue enojada de no haber logrado nada con su hermano.

Siguió viendo por un rato el paisaje mientras jugaba a balancearse hacia adelante y hacia atrás.

Escuchó pasos acercándose, Jiwoo ya había ido a acusarlo con Ryujin para que lo regañara por no estar con los demás.

—Si me vienes a regañar por no estar jugando a las sillas musicales, mejor vete, no estoy de humor.

—Yo tampoco estoy de humor para sillas musicales.

Palideció -más de lo que ya estaba- al escuchar a Hyunjin, se volteó a verlo, caminaba con completa tranquilidad con una mano en el bolsillo y la otra sujetando una bolsa.

—No has entrado al comedor, no has comido. Te traje algo.

Le dió la bolsa, Jeongin solo la tomó sin preocuparse por lo que había adentro. Tal vez, podría crear una perfecta distracción para que así Hyunjin se olvidara de la bolsa de comida y no tuviera que comer nada en ese momento -estaba seguro de que si consumía algún alimento iba a terminar vomitando por culpa de todo lo que sentía en ese momento-.

—¿Qué haces aquí?

—Ya te dije, no quiero jugar sillas musicales y me preocupa que no hayas comido nada. Te ves pálido.

—Es el clima, hace mucho frío.

Hyunjin asintió con la cabeza antes de quitarse su abrigo para intentar ponérselo a Jeongin.

—¿Qué haces? Te va a dar frío.

—Yo no soy el que está pálido, príncipe.

—Pero lo estarás.

Rodó los ojos antes de tapar al poeta con el abrigo. Lo abrazó para que no peleara por quitárselo.

—No te lo quites, no quiero que te enfermes.

De poemas y razón Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora