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MIKAZUKI POV

Me encontraba en mi habitación, reflexionando sobre el día que había tenido. Había sido divertido, desde la pequeña fiesta de bienvenida hasta el recorrido que me dieron por la escuela Haibara y Nanami. Aunque ya había explorado la escuela en innumerables realidades, este día resultó ser especialmente ameno.

- "¿Estás segura de que este es todo tu equipaje?"- preguntó Haibara mientras colocaba la última maleta dentro de mi habitación. - "Sí, muchas gracias, chicos"- les agradecí. - "Buenas noches"- dijeron al unísono y procedieron a retirarse.

Comencé a vaciar el contenido de las maletas. La verdad es que no puedo transportar otras cosas entre universos, así que me las arreglé para robar estas maletas. Abrí una por una, encontrando en una ropa de hombre, en otra ropa de anciana. Bufé, ya que no había nada que me pudiera poner. Hasta que abrí la última maleta, que contenía ropa mucho más juvenil y en su mayoría de mi talla. Guardé las prendas que más me gustaron.

Procedí a ponerme una camisa grande para dormir cómoda que venía en la ropa de hombre; me quedaba tan grande que llegaba a la mitad de mis muslos. Cubría perfectamente lo necesario, así que decidí dejármela puesta. Una vez que separé toda la ropa que usaría y la que no, me senté en el escritorio que había en la habitación.

Saqué una hoja y un plumón de una pequeña mochila que también robé, "Lo siento, niña". Me disculpe mentalmente. Comencé a escribir posibles decisiones que podrían cambiar el rumbo de este universo. La incertidumbre y la frustración se apoderaban de mí. Había intentado todo lo que se me ocurría, pero el resultado siempre era el mismo:

El quiebre de Suguru Geto.

Recordé cada acción, cada elección que había tomado a lo largo de mis viajes. Había manipulado vidas como si fuera un dios, pero nada de eso parecía tener el efecto deseado. La única opción que aún no exploraba era la de asesinar a Gojo, pero era un objetivo poco realista, además. ¿En que ayudaría eso? Simplemente aceleraría el proceso de quiebre de Suguru y la única arma que podría superar su infinito era aquella que Toji Zenin usó, y a estas alturas, Gojo ya la habría destruido.

Estaba tan desesperada por cambiar el camino que no estaba pensando con mis cinco sentidos. Estaba atrapada en un callejón sin salida.

Masajeé los laterales de mi cabeza mientras la migraña se apoderaba de mí. El dolor se había vuelto mi rutina. Mi cerebro, saturado de información por los múltiples viajes entre universos, empezaba a afectarme negativamente. La desesperación me envolvía, y la pregunta persistente era si había alguna forma de cambiar el destino de Suguru.

El agotamiento se apoderaba de mí; cada viaje era como recibir el vacío infinito de Gojo cinco veces. Había llegado a la conclusión de que mi cerebro se adaptó para procesar gran cantidad de información debido a mi técnica maldita, tenía sus límites, y yo estaba alcanzándolos. Una hilera de sangre comenzó a gotear de mi nariz, manchando la libreta. Con la parte trasera de mi mano, limpié mi rostro.

Permanecí inmóvil, mirando al vacío. Estaba exhausta. ¿Quién era realmente? Era una pregunta que me hacía todos los días. Me había acostumbrado tanto adoptar la personalidad de la Mikazuki de cada universo que había olvidado quién era en realidad. ¿Me gusta de verdad el color amarillo? ¿Me gusta el curry? ¿Me gusta leer?

En este universo nadie conocía quien era Hebihada Mikazuki, así que seria como empezar de cero, pero ¿Quién es realmente Hebihada Mikazuki?

De algo estaba segura: me gusta Suguru Geto.

No, quiero a Suguru Geto.

Tampoco, amo a Suguru Geto.

Si existiera una palabra más allá de "amar", la usaría, pero de igual manera se quedaría corta para describir lo que verdaderamente siento por él.

URÓBORO || Geto SuguruHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora