Ya era la noche del día siguiente, Alexis y yo no habíamos vuelto a entablar conversación.
En ocasiones nos volteábamos a ver y cruzábamos miradas pero rápidamente lo evitaba, no quería verlo fijamente porque si no iba a querer llorar en ese mismo instante.
Rivers y Producción habían decidido que esta noche sería de casino y de salir a bailar, por lo que primero fuimos a una sala de apuestas y comenzamos a gastar el dinero que no tenemos. Bueno, ellos más que yo, porque en si ya no tenía mucho dinero, no lo podía mal invertir.
Me la pasaba con Ama y Ari, las veía jugar, yo era pésima para las apuestas, así que solo disfrutaba de ver el como unos perdían su dinero o como otros tenían suerte.
En un momento Ama me dio una de sus fichas para apostara en el BlackJack, desconocía a cuanto equivalía la apuesta pero me convenció con que esta era mi oportunidad de vivir la experiencia de apostar en las vegas. Para mi gran suerte (cosa que hace mucho no pasaba por mi vida), gane 10 veces la cantidad que había apostado.
Le dije a Ama que era su dinero, que ella me había dado el dinero y en si era de ella, pero no lo acepto, dijo que esa era mi suerte y yo me lo había ganado, al final acordamos en regresarle lo que me había prestado y yo me quedaría con la ganancia.
Cuentas claras, amistades largas.
Para ese entonces había visto en ocasiones a Alexis disfrutando de las apuestas, escuchaba risas y gritos de cuanto discutía con los demás sobre que opción era mejor. Podía ver cuanto se estaba divirtiendo.
Tiempo después todos nos dirigimos hacía el club en dónde iríamos a bailar, muchos ya andaban medio ebrios pero aún así decidieron que era buena idea continuar con la fiesta.
Llegamos todos juntos pero a la vez dispersos, todos nos encontrábamos en la pista, algunos con su bebida platicando y otros bailando, ya sea con su pareja, en grupo o solos.
Pude observar que Alexis era de los que se encontraba con su bebida platicando con algún amigo, en mi caso dado a que Ama le encanta bailar me vi influenciada por ella a sacar mis mejores pasos de baile, agregando que ya contaba con unas copitas de alcohol en mi sistema.
En un momento comenzó a sonar una canción demasiado sensual, dado a que me estaba divirtiendo y ya estaba un poco borracha, me atreví a bailar de manera seductora, buscando que solo una persona volteara a mirarme.
Comencé a buscarlo con la mirada, y sí, ahí estaba él, ya mirándome fijamente.
Pude distinguir un poco que comenzaba a ponerse rojo, pero no sabía si era por la luz o lo encerrado del lugar o porque comenzaba a ponerse nervioso.
Me atreví a sostenerle la mirada mientras seguía bailando. Ese instante me recordó a cuando en Paris, Alexis llego por detrás de mi y comenzamos a bailar juntos, esa noche en la que nos besamos por primera vez y no sabía que se volvería alguien especial en mi vida.
Continúe bailando pero me di la vuelta, no quería que notara que en mi rostro se reflejaba la tristeza.
Unos segundos después pude sentir que alguien se había acercado a mi espalda para bailar conmigo, poso sus manos en mi cintura y por un momento creí que sería Alexis, pero para mi sorpresa no. Era un extranjero que se sintió con la libertad de acercarse a mi.
Me aleje de él, me acerque a Ama para decirle que saldría a fumar, dijo que me acompañaría pero me negué, necesitaba estar sola.
Al salir pude notar a varios grupitos platicando y riendo, yo me fui a un rincon a fumar, necesitaba pensar y hacerme nuevamente a la idea de que mi relación con Alexis ya era pasado.
Habían pasado unos minutos y tenía que regresar, pero no quería. Ahora mismo lo que mas anhelaba era estar en mi casa viendo televisión, pero estaba muy lejos de casa.
Al darme la vuelta para regresar pude notar que no estaba completamente sola como lo imagine. A unos cuantos metros estaba Alexis recargado en la pared, observándome pero respetando mi espacio.
—Alexis...— dije acercándome lento—¿Qué haces aquí?— sentí un nudo en la garganta. Después de la otra noche, no me esperaba que estuviera aquí, cuidándome.
—Nada, salí a despejarme, no sabía que estabas aquí.— dijo pero sabía que no era cierto.
—Alex...— hice una pausa pero no podía hablar, ¿Por qué en este momento me sentía frágil?
Nos quedamos mirando, como actualmente era la costumbre.
Sabía que teníamos muchísimas cosas que decir, pero ninguno se atrevía a romper el hielo. Pero tenía que ser ahora o nunca.
—Alex...
—Angel...
Los dos hablamos al mismo tiempo y nos reímos por la coincidencia.
—Habla tu primero.— dijo y yo asentí.
—Alex, te he extrañado mucho.— sentí el nudo en mi garganta y como mis ojos se ponían llorosos.
—Ángel, yo también— me tomo de la mano.— No sabes el martirio que he sentido desde que no había sabido nada de ti.
—Alex... desde que nos dejamos no he estado con Héctor.— Al fin lo dije y pude ver como en su rostro pasaba de la confusión al alivio y a las preguntas.
—Entonces... ¿Las fotos y las llamadas?— pregunto.
—Es algo largo y complicado.— solté un suspiro.
Iba a continuar hablando cuando nos vimos interrumpidos por una llamada en mi celular.
En la pantalla se reflejaba el nombre de Héctor, sabía que Alexis había visto, pero en ese momento no me importaba, sabía que si me llamaban a esta hora no era por algo relativamente bueno.
—Disculpa.— le dije a Alexis y me aleje un poco de él, conteste la llamada.
—¿Qué pasó Héctor?— pegunte asustada.
—Angie, tu mamá...— hizo una pausa.— tu mamá se puso un poco mal, creo que es necesario que regreses lo más pronto.
—¡¿Pero que sucedió?!— dije intentando no alterarme, pero era imposible.
—Su presión se bajo y su ritmo cardiaco es muy bajo, se desmayo y quedo inconsciente así que la trajimos al hospital, pero la internaran para monitorearla.
—Héctor— dije sin poder evitar derramar lagrimas de desesperación, si pudiera teletransportarme ya estaría ahí, pero sabía que era imposible.— Voy para allá, tomare el primer vuelo.
Colgué y me dirigí a la avenida para tomar un taxi.
—Ángel— escuche detrás de mi y en eso recordé a Alexis— ¿Que pasó?
En eso se detuvo un taxi y me subí.
—Lo siento Alex, ahorita no tengo tiempo, dile a los demás que me regrese a México.— dije a punto de cerrar la puerta pero Alexis me detuvo.
—Era Héctor, ¿cierto?, ¿Por qué cuando te llama vas corriendo a él?— dijo con desesperación pero no tenía tiempo para explicarle.
—Alexis te lo explicare luego, pero este no es el momento.— cerré la puerta y hable por la ventana.— Te amo.
El taxi arrancó y pude ver como el rostro de Alexis se llenaba de preguntas. Cuando tuviera oportunidad le acararía, pero ahora mismo mi preocupación era otra.
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Siento que ya se acerca el final de los doble AA.
Aún no se si dejarlo en final desgarrador :c o uno feliz.
Ya veremos como se va desarrollando la historia y como ande de ánimos para cuando se escriba el desenlace.
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NOCHES EN PARIS || QUACKITY
Teen FictionDespués de una ruptura amorosa, Angelica se va de viaje a Paris con sus mejores amigas. En una noche de fiesta conoce a un chico que le mueve los sentimientos que ella juraba encerrar por siempre en lo más profundo de su corazón. Ya que ella pensab...
