A la mañana siguiente me despierto temprano, me ducho y, todavía enrollado en la toalla, empiezo a preparar el elixir de la vida: café. Mientras observo cómo se va haciendo me doy cuenta de que me pone algo nerviosa la idea de ver a Alice. No sé cómo reaccionará cuando sepa que JungKook y yo hemos vuelto. No suele juzgar a la gente, pero si las cosas fueran al revés y fuera ella la que estuviera en mi misma situación con Christian, no sé cómo reaccionaría yo. No conoce todos los detalles, pero sabe que eran lo bastante malos como para que no quisiera contárselos.
Con una humeante taza en la mano, me acerco al ventanal del salón. Cae una nieve densa; ojalá parase ya. Detesto conducir cuando nieva, y casi todo el trayecto hasta Vance es por la autopista.
ㅡBuenos días ㅡme sorprende la voz de Jungkook desde el pasillo.
ㅡBuenos días. ㅡSonrío y doy otro sorbo al caféㅡ. ¿No deberías estar durmiendo? ㅡle pregunto mientras se quita las legañas de los ojos.
ㅡ¿Y tú no deberías estar vestido? ㅡresponde. Sonrío de nuevo y paso por su lado en dirección al dormitorio para vestirme, pero él tira de la toalla y me la quita del cuerpo. Dejo escapar un grito y corro a la habitación. Al oír sus pasos por detrás, cierro la puerta con pestillo. Cualquiera sabe lo que pasará si lo dejo entrar. Me arde la piel sólo de pensarlo, pero ahora no tengo tiempo para eso.
ㅡMuy maduro por tu parte ㅡdice desde el otro lado.
ㅡNunca he dicho que sea maduro.
Sonrío y me acerco al armario. Me decido por un pantalón negro y una camisa roja. No es mi mejor conjunto, pero es mi primer día después de vacaciones y está nevando. Ya sólo me falta peinarme. Cuando abro la puerta no veo a JungKook por ninguna parte. Me seco el pelo un poco antes de peinarlo decentemente.
ㅡ¿JungKook? ㅡCojo mi cartera y saco mi móvil para llamarlo.
No contesta. «¿Dónde se habrá metido?» El corazón se me acelera mientras recorro el apartamento. Un minuto después, la puerta de la entrada se abre y aparece cubierto de nieve.
ㅡ¿Dónde estabas? Me estaba poniendo nervioso.
ㅡ¿Nervioso? ¿Por qué? ㅡpregunta.
ㅡLa verdad es que no lo sé. Por si estabas herido o algo. ㅡQué ridículo soy.
ㅡHe salido a quitar la nieve de tu coche y a arrancar el motor para que esté calentito cuando bajes.
Se quita la chaqueta y las botas empapadas y deja un charco de nieve derretida en el hormigón.
Me quedo patidifuso.
ㅡ¿Quién eres tú? ㅡMe echo a reír.
ㅡNo empieces con esa mierda o vuelvo abajo y te rajo las ruedas ㅡdice. Pongo los ojos en blanco y me río ante su falsa amenaza.
ㅡEn fin, gracias.
ㅡ¿Quieres… quieres que te lleve? ㅡdice, y me mira a los ojos.
Ahora sí que no sé quién es. Ayer fue amable la mayor parte del día, y ahora ha bajado a calentar mi coche y se está ofreciendo a llevarme al trabajo, por no hablar de que anoche se puso a llorar de risa. Ser honesto le sienta de maravilla.
ㅡ¿O mejor no? ㅡañade al ver que me tomo mi tiempo para responder.
ㅡMe encantaría ㅡdigo, y vuelve a calzarse las botas.
Cuando llegamos abajo y empezamos a salir de la plaza de aparcamiento, me suelta:
ㅡMenos mal que tu coche es una mierda. De lo contrario, alguien podría haberlo robado mientras estaba aquí en marcha.
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KOOKGI : DESTROYED
Teen FictionEs consciente de que era todo demasiado bonito para ser cierto. Ellos parecían hechos el uno para el otro, como dos almas gemelas, pero él lo ha roto todo, se ha acabado el sueño para siempre. ¿Cómo ha podido ser tan ingenuo? Si quiere recuperarlo...
