—JungKook —dice YoonGi con voz suave.
Gruño y saco el brazo de debajo de su cuerpo. Agarro la almohada y me cubro el rostro con ella.
—No me voy a levantar aún.
—Es tarde y tenemos que arreglarnos.
Me quita la almohada de encima y la tira al suelo.
—Quédate en la cama conmigo —replico—. Cancelémoslo.
La agarro del brazo y YoonGi se pone de lado, acoplando su cuerpo al mío.
—No podemos cancelar la Navidad —dice riéndose, y pega los labios a mi cuello.
Me acerco más a él y presiono las caderas contra las suyas. Me aparta de manera juguetona.
—No, de eso nada. —Me empuja el pecho con las manos para evitar que me coloque encima de él.
Se levanta de la cama y me deja solo. Se me pasa por la cabeza seguirlo hasta el baño, no para hacerle nada, sino por estar cerca de él. Pero la cama está demasiado calentita, así que decido no hacerlo. Todavía no puedo creerme que siga aquí. Nunca deja de sorprenderme que me perdone y que me acepte como soy.
Tenerlo aquí en Navidad también será diferente. Nunca me habían importado una mierda estas fiestas, pero ver cómo su rostro se ilumina al ver un estúpido árbol con adornos excesivamente caros hace que toda la situación me resulte más tolerable. Que mi madre se encuentre aquí tampoco está mal. YoonGi parece adorarla, y mi madre está casi tan obsesionada con mi chico como yo.
«Mi chico.» YoonGi es mi chico otra vez, y voy a pasar la Navidad con él, y con mi desestructurada familia. Menuda diferencia con el año pasado, que me pasé el día de Navidad borracho como una cuba.
Unos minutos después, me obligo a salir de la cama y me dirijo a la cocina. Café Necesito café.
—Feliz Navidad —dice mi madre cuando entro.
—Igualmente.
Paso por delante de ella y me acerco a la nevera.
—He hecho café —anuncia.
—Ya lo veo.
Cojo los frosties de Kellogg’s de encima de la nevera y me acerco a la cafetera.
—JungKook, siento lo que dije ayer. Sé que te molestó que estuviera de acuerdo con la madre de YoonGi, pero debes entender por qué lo hice.
El caso es que entiendo perfectamente por qué lo hizo, pero ella no es quién para decirle a YoonGi que me deje. Después de todo por lo que hemos pasado, necesitamos que alguien esté de nuestra parte. Es como si estuviéramos ella y yo solos contra el mundo, y necesito que mi madre esté de nuestro lado.
—Es sólo que su sitio está conmigo, mamá. No en ninguna otra parte. Sólo conmigo.
Cojo un trapo para limpiar el café que se ha derramado de mi taza. El líquido marrón mancha la tela blanca y casi me parece oír a YoonGi regañándome por haber usado el trapo que no tocaba.
—Lo sé, YoonGi —dice mi madre—. Ahora lo veo. Lo siento.
—Yo también. Y siento comportarme como un capullo todo el tiempo. No es mi intención.
Mis palabras parecen sorprenderla, y no se lo reprocho. Nunca me disculpo, tenga o no motivos para hacerlo. Supongo que a eso me dedico, a comportarme como un capullo y a no dar la cara jamás.
—Tranquilo, lo superaremos. Vamos a pasar una bonita Navidad en la preciosa casa de tu padre. —Sonríe, y el sarcasmo es evidente en su voz.
—Sí, vamos a superarlo.
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KOOKGI : DESTROYED
Fiksi RemajaEs consciente de que era todo demasiado bonito para ser cierto. Ellos parecían hechos el uno para el otro, como dos almas gemelas, pero él lo ha roto todo, se ha acabado el sueño para siempre. ¿Cómo ha podido ser tan ingenuo? Si quiere recuperarlo...
