Nueve días.
Llevo nueve días sin saber nada de JungKook. Creía que me sería imposible vivir un solo día sin hablar con él y ya llevo nueve. Aunque me han parecido cien, para ser sincero, cada hora que pasa duele un poquito menos que la anterior. No ha sido en absoluto fácil. Ken llamó al señor Vance para que me diera el resto de la semana libre; total, sólo iba a perder un día.
Sé que me marché yo, pero me está matando que ni siquiera haya intentado llamarme. Siempre he aportado yo más a la relación, y ésta era su oportunidad para demostrarme lo que de verdad siente. Imagino que eso es justo lo que está haciendo, lo que pasa es que lo que siente es precisamente lo contrario de lo que yo deseaba con desesperación. De lo que yo necesitaba con desesperación.
Sé que JungKook me quiere, lo sé. No obstante, también sé que, si me quisiera tanto como yo creía, a estas alturas ya me lo habría demostrado. Dijo que no iba a dejarlo estar, pero lo ha hecho. Lo ha dejado estar y me ha dejado marchar. Lo que más me asusta es que la primera semana parecía un fantasma. Estaba perdido sin JungKook. Perdido sin sus ingeniosos comentarios. Perdido sin su forma de dibujar círculos en mi mano, sin los besos que me daba porque sí, sin su modo de sonreírme cuando creía que no lo estaba mirando. No quiero estar perdido sin él, quiero ser fuerte. Empiezo a sospechar que siempre estaré solo, por exagerado que parezca. Con Jimin no era feliz, pero entre JungKook y yo tampoco ha funcionado la cosa. A lo mejor soy como mi madre y me va mejor cuando estoy solo.
No quería que acabáramos así, cortando por lo sano. Quería que lo hablásemos todo, quería que me contestara a las llamadas y que pudiéramos llegar a un acuerdo. Sólo necesitaba tiempo para pensar, un tiempo sin él para que aprendiera que no soy un felpudo. El tiro me ha salido por la culata porque es evidente que no le importo tanto como suponía. Puede que éste fuera su plan desde el principio: hacer que yo rompiera con él. Conozco a un par de chicos que pasaron por lo mismo con sus novios.
El primer día esperaba que me llamara, que me escribiera o, siendo JungKook, que echara la puerta abajo gritando a pleno pulmón y montara una escena mientras su familia y yo estábamos sentados en silencio en el comedor, sin saber qué decirme. Pero no pasó y yo me vine abajo. No me eché a llorar en un rincón ni me hundí en la autocompasión. Quiero decir que me vine abajo, que me perdí a mí mismo. Vivía cada segundo esperando que JungKook volviera con el rabo entre las piernas para pedirme perdón. Ese día casi tiro la toalla. Estuve a punto de volver al apartamento. Estaba dispuesto a mandar al diablo el matrimonio y a decirle que no me importa que me mienta a diario, ni que me falte al respeto, con tal de que no me deje nunca. Menos mal que se me pasó y logré salvar un poco del respeto que me debo a mí mismo.
El tercer día fue el peor. Fue cuando lo comprendí todo. Fue cuando empecé a hablar después de haberme pasado tres días sin abrir la boca, a excepción de algún sí o no a SeokJin o a Elizabeth cuando los pobres intentaban darme conversación. Lo único que hacía era llorar y balbucear que mi vida habría sido mejor y mucho más sencilla si no lo hubiera conocido. No me lo creo ni yo. El tercer día fue cuando por fin me miré al espejo con la cara sucia y amoratada, con los ojos tan hinchados que apenas si podía abrirlos. Fue cuando me tiré al suelo y le recé a Dios para que hiciera desaparecer el dolor. Le dije que nadie podía soportar un dolor semejante, ni siquiera yo. El tercer día fue cuando no puede evitar llamarlo. Me dije que si me cogía el teléfono lo solucionaríamos, llegaríamos a un acuerdo, nos pediríamos perdón y nos prometeríamos que no íbamos a romper nunca más. Pero saltó el buzón de voz a los dos segundos, prueba de que rechazó mi llamada.
El cuarto día volví a descarriarme y lo llamé otra vez. Esta vez tuvo el detalle de dejar que sonara hasta que saltó el buzón de voz, en vez de pulsar el botón «Ignorar». Fue cuando me di cuenta de que lo quiero mucho más que él a mí.
ESTÁS LEYENDO
KOOKGI : DESTROYED
Teen FictionEs consciente de que era todo demasiado bonito para ser cierto. Ellos parecían hechos el uno para el otro, como dos almas gemelas, pero él lo ha roto todo, se ha acabado el sueño para siempre. ¿Cómo ha podido ser tan ingenuo? Si quiere recuperarlo...
