Lo siento en el mismo momento en que Elizabeth se va a llevar a SeokJin al aeropuerto. Siento la soledad que me acecha, pero tengo que ignorarla. He de hacerlo. Solo estoy bien. Bajo a la cocina porque mi estómago se niega a dejar de rugir y me recuerda que estoy hambriento.
Ken está rasgando el papel de aluminio de una madalena con cobertura azul.
ㅡHola, YoonGi. ㅡSonríe y le da un mordiscoㅡ. ¿Quieres una?
Mi abuela solía decir que las madalenas eran alimento para el alma, y eso es justamente lo que necesito.
ㅡGracias. ㅡSonrío antes de pegarle un lametón a la cobertura.
ㅡDáselas a Elizabeth.
ㅡLo haré.
Esta madalena está para morirse. Puede que sea porque llevo nueve días casi sin comer, o puede que sea porque realmente las madalenas son buenas para el alma.
Cuando el brillo del dulce se apaga, siento que el dolor sigue ahí, constante como el latir de mi corazón. Sin embargo, ya no me supera, ya no me hunde.
Ken me sorprende al decir:
ㅡSe hará más fácil con el tiempo y encontrarás a alguien capaz de querer a otra persona y no sólo a sí mismo.
Se me revuelve el estómago con el repentino cambio de tema. No quiero mirar atrás, quiero seguir adelante.
ㅡYo traté fatal a la madre de JungKook y lo sé ㅡprosigueㅡ. A veces desaparecía durante días, le mentía, bebía hasta que no me tenía en pie. Si no hubiera sido por Christian, no sé si Irene y mi hijo habrían sobrevivido...
Al oír eso, me acuerdo de lo mucho que me enfadé con Ken cuando me enteré del origen de las pesadillas de JungKook. Recuerdo que quería abofetearlo por permitir que le hicieran eso a su hijo. Sus palabras remueven la rabia que le tenía guardada y aprieto los puños.
ㅡNunca podré hacer retroceder el tiempo ni compensarla por lo ocurrido por más que quiera y por más que lo intente ㅡañadeㅡ. No era bueno para ella y lo sabía. Ella era demasiado buena para mí, era consciente, todo el mundo lo era. Ahora tiene a Mike, que sé que la tratará como se merece. También hay un Mike para ti en alguna parte, estoy convencido de ello ㅡdice mirándome como un padreㅡ. Mi hijo tendrá suerte si consigue encontrar a su Elizabeth más adelante, cuando madure y deje de luchar contra todo y contra todos.
Cuando dice lo de JungKook y «su Elizabeth», trago saliva y miro a otra parte. No quiero imaginarme a JungKook con nadie más. Es demasiado pronto. Le deseo lo mejor, de verdad; no quiero que se pase la vida solo. Espero que encuentre a alguien a quien quiera tanto como Ken quiere a Elizabeth para que tenga una segunda oportunidad y pueda amar a alguien más de lo que me quiso a mí.
ㅡEso espero ㅡdigo al fin.
ㅡLamento que no se haya puesto en contacto contigo ㅡrepone Ken en voz baja.
ㅡNo pasa nada... Dejé de esperar hace días.
ㅡEn fin ㅡdice con un suspiroㅡ. Será mejor que me vaya a mi despacho. Tengo unas cuantas llamadas pendientes.
Me alegro de que se vaya a trabajar. No quiero seguir hablando de JungKook.
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Aparco delante del edificio donde vive TaeHyung y veo que me está esperando fuera con un cigarrillo detrás de la oreja.
ㅡ¿Fumas? ㅡle pregunto arrugando la nariz. Parece perplejo cuando sube a mi diminuto coche.
ㅡSí. Bueno, a veces. Llevaba un tiempo sin hacerlo, pero he encontrado a este pequeñín en mi habitación.
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KOOKGI : DESTROYED
Подростковая литератураEs consciente de que era todo demasiado bonito para ser cierto. Ellos parecían hechos el uno para el otro, como dos almas gemelas, pero él lo ha roto todo, se ha acabado el sueño para siempre. ¿Cómo ha podido ser tan ingenuo? Si quiere recuperarlo...
