Capítulo 11

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Me meto en el baño para desmaquillarme y recomponerme. El agua caliente borra los rastros del día tan emocionante que he tenido, y la verdad es que estoy contento de haber vuelto. A pesar de todo lo que hemos pasado JungKook y yo, me alegra saber que todavía tengo un lugar seguro en el que refugiarme con él. JungKook es el única constante en mi vida. Recuerdo que me dijo eso una vez. Me pregunto si lo sentía. Y, aunque entonces no lo sintiera, estoy seguro de que ahora sí que lo siente.

Ojalá me hablara más de sus sentimientos. Ayer, cuando se vino abajo, fue la primera vez que lo vi expresar sus sentimientos con tanta fuerza. Sólo quiero oír las palabras que hay detrás de las lágrimas.

Vuelvo al dormitorio y lo encuentro dejando mis maletas en el suelo.

—He salido a por tus cosas —me informa.

—Gracias. De verdad que espero no molestaros —le digo agachándome para coger unos pantalones de chándal y una camiseta. No aguanto más ese overol.

—Quiero tenerte aquí; lo sabes, ¿verdad? —repone en voz baja. Me encojo de hombros y frunce el ceño—. Deberías saberlo, Yoon.

—Lo sé… Sólo que tu madre está aquí, y no os hace ninguna falta que aparezca yo con mis dramas… —le explico.

—Mi madre se alegra de que estés aquí y yo también.

Me hincho como un pavo real pero cambio de tema.

—¿Tenéis planes para hoy?

—Creo que quería ir al centro comercial, pero podemos dejarlo para mañana.

—No, id si queréis. Yo puedo entretenerme solo.

No quiero que cancele sus planes con su madre, a la que llevaba tanto tiempo sin ver.

—No, de verdad que no me importa. No te conviene estar solo.

—Estoy bien.

—¿Es que no me has oído, YoonGi? —me ruge, y lo miro.

Parece haber olvidado que ya no puede decidir por mí. Nadie va a decidir por mí nunca más.

Entonces, cambia de tono y rectifica:

—Perdona… Quédate aquí y yo iré de compras con mi madre.

—Mucho mejor —le digo mientras trato de no sonreír.

JungKook está siendo tan… amable, tan prudente estos días… Aunque no está bien que me presione, ha sido agradable saber que sigue siendo JungKook.

Me dispongo a cambiarme de ropa y en cuanto me quito el overol llama a la puerta.

—¿Yoon?

—¿Sí?

Tarda un segundo en decir:

—¿Seguirás aquí cuando volvamos?

Me río.

—Sí. No tengo otro sitio adonde ir.

—Vale. Si necesitas algo, llámame —añade con voz triste.

A los pocos minutos oigo cerrarse la puerta principal y salgo del dormitorio.

Debería haberme ido con ellos para no quedarme aquí con mis pensamientos. Ya me siento bastante solo. Veo la tele durante una hora y me aburro mortalmente. De vez en cuando el móvil vibra y aparece el nombre de mi madre en la pantalla. Paso de ella, y desearía que JungKook hubiera regresado ya. Cojo el libro electrónico y me pongo a leer para matar el rato, pero no puedo dejar de mirar el reloj.

KOOKGI : DESTROYEDDonde viven las historias. Descúbrelo ahora