Capítulo 8

896 75 16
                                        

Contemplo la enorme casa de mi padre sin decidirme a entrar. Alice ha adornado el jardín con demasiadas luces, pequeños árboles de Navidad y lo que parece ser un reno bailarín. Un Santa Claus hinchable se retuerce con el viento, es como si se estuviera burlando de mí.

Salgo del coche y pedazos de billetes de avión rotos revolotean por el asiento hasta que cierro la puerta. Voy a tener que llamar para que me reembolsen los billetes o me los cambien por otros; de lo contrario, habré tirado dos mil pavos a la basura. Debería irme yo solo y escapar de este país de mierda una temporada pero, no sé por qué, volver a casa, a Londres, no me apetece nada sin YoonGi. Menos mal que a mi madre no le ha parecido mala idea lo de venir a verme. De hecho, me da la impresión de que le hace ilusión venir a Estados Unidos.

Toco el timbre e intento buscar una excusa que explique qué hago aquí. Pero SeokJin aparece antes de que se me ocurra nada.

— Hola —lo saludo cuando abre la puerta.

— ¿Hola? —pregunta.

Me meto las manos en los bolsillos, sin saber qué decir ni qué hacer.

— YoonGi no está aquí —dice yendo a la sala de estar, indiferente a mi presencia.

— Sí… Ya lo sé. Está en Seattle —digo pisándole los talones.

— ¿Entonces?

— Pues… He venido a… a hablar contigo… o con mi padre. Quiero decir, Ken —divago.

— ¿Hablar? ¿De qué?

Saca el punto del libro que lleva en la mano y empieza a leer. Quiero arrancárselo de las manos y tirarlo al fuego de la chimenea, pero eso no va a llevarme a ninguna parte.

— De YoonGi —respondo en voz baja. Le doy vueltas al piercing del labio con los dedos, esperando que SeokJin se eche a reír.

Él me mira y cierra el libro.

— A ver si lo entiendo… YoonGi no quiere saber nada de ti y por eso has venido… ¿a hablar conmigo? ¿O con tu padre? ¿Incluso con mi madre?

— Sí… Supongo… —Joder, qué pesado es. Como si esto no fuera ya bastante humillante.

— Vale… Y ¿qué te hace pensar que me importas un pimiento?  Personalmente, creo que YoonGi no debería volver a dirigirte la palabra y, a estas alturas, creía que ya habrías pasado a la siguiente.

— No seas capullo. Ya sé que la he cagado…, pero lo quiero, SeokJin. Y sé que él me quiere a mí. Lo que ocurre es que está muy dolido.

Él respira hondo y se rasca la barbilla con los dedos.

— No sé, JungKook. Lo que le has hecho no tiene perdón. Confiaba en ti y lo humillaste delante de todo el mundo.

— Lo sé…, lo sé. Joder, ¿te crees que no lo sé?

Suspira.

— Bueno, si has venido aquí a pedir ayuda, imagino que comprendes lo mal que está la situación.

— Y ¿qué crees que debería hacer? No como su amigo, sino como mi…, ya sabes, como el hijastro de mi padre.

— ¿Quieres decir como tu hermanastro? Tu hermanastro. —SeokJin sonríe. Pongo los ojos en blanco y él se ríe—. ¿Has podido hablar con él?

— Sí… De hecho, anoche fui a Seattle y dejó que me quedara con él —le digo.

— ¿Qué? —inquiere muy sorprendido.

— Sí. Estaba borracho. Muy borracho, y prácticamente me obligó a que me lo follara. —Por su expresión, entiendo que no he elegido bien las palabras—. Perdona… Me obligó a que me acostara con él. Bueno, no tuvo que obligarme, porque yo quería hacerlo, ¿cómo iba a decirle que no?… Es… es…

KOOKGI : DESTROYEDDonde viven las historias. Descúbrelo ahora