Abro la boca y JungKook no desaprovecha la oportunidad de meterme la lengua. El metal del piercing de su labio inferior está frío, y paso la lengua por la suave superficie. Es un sabor que me resulta familiar y me pone a cien, como siempre. Por mucho que me resista, lo necesito. Necesito tenerlo cerca, necesito que me consuele, que me rete, que me haga enfadar, que me bese y que me quiera.
Enrosco los dedos en su pelo y tiro de los suaves mechones cuando me estrecha entre sus brazos con más fuerza. Ha dicho todo cuanto necesitaba oír, y me siento mejor con mi insensata decisión de permitirle que vuelva a mi vida…, aunque la verdad es que nunca ha dejado de formar parte de ella. Sé que debería haber aguantado más, que debería haberlo torturado y haberlo hecho esperar igual que él me torturó con sus mentiras. Pero no puedo. No es como en las películas. Es la vida real, mi vida, y a mi vida le falta algo sin él. Mi vida es insoportable sin él. Este chico tatuado, maleducado y enfadado con el mundo se me ha metido en la piel, en el corazón, y sé que, por mucho que lo intente, no conseguiré librarme de él.
Su lengua me acaricia el labio inferior y me muero de la vergüenza cuando se me escapa un gemido gutural. Me aparto. Estamos sin aliento, me arde la piel y él tiene las mejillas encendidas.
—Gracias por darme otra oportunidad —jadea estrechándome contra su pecho.
—Lo dices como si hubiera tenido elección —replico.
—La tienes —dice frunciendo el ceño.
—Lo sé —miento.
Lo cierto es que no he tenido elección desde que lo conocí. Estoy loco por él desde la primera vez que nos besamos.
—¿Y ahora qué? —pregunto.
—Lo que tú decidas. Yo sé lo que quiero.
—Quiero que volvamos a estar como antes de… como antes de todo lo que pasó.
JungKook asiente.
—Eso quiero yo también, nene. Te lo compensaré, te lo prometo.
Cada vez que JungKook me llama «nene» siento mariposas en el estómago. Su voz ronca, el acento británico y la delicadeza que hay detrás de su tono son una combinación irresistible.
—Por favor, no hagas que me arrepienta —le suplico, y me coge la cara entre las manos de nuevo.
—No lo haré. Ya lo verás —me promete y me besa otra vez.
Sé que tenemos muchas cosas que solucionar, pero estoy tranquilo, decidido y seguro de haber hecho lo correcto. Me preocupa la reacción de todo el mundo, sobre todo la de mi madre, aunque ya me ocuparé de eso llegado el momento. El hecho de que no vaya a pasar la Navidad con ella por primera vez en dieciocho años para poder estar con JungKook y que hayamos decidido volver a estar juntos no hará más que empeorar las cosas con ella, pero la verdad es que me da igual. Bueno, me importa, pero no puedo seguir bregando con cada decisión que tomo y es imposible tenerla contenta, así que he dejado de intentarlo.
Apoyo la cabeza en el pecho de JungKook y él me coge mechones de cabello y la retuerce entre los dedos. Me alegro de haber terminado de envolver los regalos. Ya ha sido bastante estresante tener que comprarlos a última hora.
«Mierda. No le he comprado nada a JungKook.» ¿Me habrá comprado él algún regalo? No creo, pero ahora que volvemos a estar juntos… O que estamos juntos por primera vez… Me preocupa que me haya comprado algo y que se sienta mal cuando vea que yo no tengo regalo para él. ¿Qué podría regalarle?
—¿Qué te pasa? —pregunta levantándome la barbilla.
—Nada…
—No habrás… —empieza a decir, despacio y dubitativo—. No habrás… cambiado de opinión.
ESTÁS LEYENDO
KOOKGI : DESTROYED
Novela JuvenilEs consciente de que era todo demasiado bonito para ser cierto. Ellos parecían hechos el uno para el otro, como dos almas gemelas, pero él lo ha roto todo, se ha acabado el sueño para siempre. ¿Cómo ha podido ser tan ingenuo? Si quiere recuperarlo...
