Rhea nunca había sentido atracción por una mujer, pero todo cambiaría de repente una vez se topase con aquella chica de tatuajes y ojos avellana, sin saber que poco a poco, estaba metiéndose en la boca del lobo.
Rhea x Fem Oc.
Fanfic +18, contenido...
Eso fue lo que tanto se cuestionó Vayne por mucho tiempo, cada vez que veía a Demi triunfando en aquella empresa, cada victoria, cada derrota, cada vez en que se veía sonriendo en sus redes sociales, siendo feliz como si nada hubiera pasado entre ellas. Era un dolor ligeramente placentero, la súcubo se alegraba de ver como aquella australiana lograba avanzar con su vida y ganando cada vez más relevancia en la WWE, ahora como miembro y prácticamente líder de The Judgement Day se sentía alegre por ella, estaba orgullosa de ella por más que le doliera no estar a su lado para celebrar cada victoria por más pequeña que sea. La súcubo finalmente había aprendido a soltar todo aquello que tanto amó, ver a Gabriel con una nueva vida, nueva pareja, siendo feliz justo como la australiana, Gionna manteniendo su sonrisa característica y su actitud radiante todos los días, estaba feliz por cada uno de ellos.
Mientras que ella intentaba rehacer su vida lejos de todos, quizá no encontraría al amor de su vida, quizá no podía estar en una larga y duradera relación con alguien, pero al menos podía decir que se sentía en paz.
Aquella noche había dejado de ser egoísta al dejar ir a Demi, Gionna y Gabriel, había aprendido que algunas veces, lo mejor que podía hacer era dejar ir aquello que amas para que sea feliz, para que continúe brillando y quedarte solamente con su recuerdo.
Había pasado dos años desde la última vez que se vieron, Era Wrestlemania 39, Rhea estaba a punto de dar el combate más importante hasta ahora, una lucha contra Charlotte Flair por el campeonato de Smackdown, Rhea estaba con los nervios a flor de piel mientras bebía agua esperando a que sonara su entrada, Fergal palmeó su hombro suavemente y le dio una pequeña sonrisa —Hey, todo saldrá bien —Rhea lo miró con una pequeña sonrisa, si bien habían "reconstruido" su amistad, no podía sentirse ligeramente... Extraña a su lado, aún le costaba asimilar el hecho de que estaba conviviendo con un demonio.
Y que se había acostado con uno también.
—Gracias Fer... —Levantó la comisura de sus labios sonriéndole mientras dejaba la botella de agua en una mesa.
This is my brutality comenzó a sonar fuertemente por los altavoces, la arena se llenó de gritos de emoción en lo que Rhea y Finn se miraban por unos segundos en silencio antes de que la australiana saliera a escena, entrando en personaje cargando una bufanda negra acompañando su look oscuro.
La lucha fue emocionante para todo el mundo, cada minuto que pasaba la gente se volvía más eufórica, luego del característico movimiento final, Rhea hizo la cuenta de tres, la campana sonó mientras que todo el mundo gritaba fuertemente, el arbitró le entregó el titulo mientras que Rhea sonreía, tomándolo y apretándolo contra su pecho, luego de unos minutos celebrando en el ring y apuntando al gran cartel de Wrestlemania mientras fuegos artificiales explotaban haciendo el momento más especial, finalmente bajó del ring y caminó por un lado de la rampa, cuando iba caminado sosteniendo su titulo y mirando a los fans que la felicitaban, por un momento pensó haber visto a cierta morena entre la multitud sonriéndole y aplaudiéndole, se congeló por un segundo y volvió a mirar entre la multitud, sin embargo aquella súcubo no se encontraba ahí.
Para cuando Demi regresó al backstage todo el mundo la felicitó con alegría, Tiple H se tomó una foto con ella luego de darle unas palabras para felicitarla por todo lo que había logrado hasta ahora, aquella australiana a pesar de la alegría que sentía, sentía cierta curiosidad, pensando en que tal vez su mente le hizo una mala jugada, quizá confundió a alguien con Vayne.
— ¡Rhea! —Sus compañeros de equipo captaron su atención mientras se le acercaban con alegría, cada uno la felicitó con un abrazo mientras poco a poco Rhea dejaba de pensar en aquella súcubo.
Tras una pequeña charla, decidió irse a su camerino para poder pensar un poco, mientras caminaba despacio y en silencio, vio a lo lejos a Liv quien se le acercó alegremente y la abrazó con fuerza, sintiéndose un poco extraña al reconocer el aroma a vainilla que solía usar Vayne, ¿por qué sentía que estaba cerca si estaba muerta?, fue lo único que pensó.
El resonar de unos tacones llamó su atención mientras Liv se marchaba, sus ojos reconocieron inmediatamente aquella silueta alejándose por el pasillo, su corazón se detuvo por un momento y con fuerzas corrió hasta donde ella estaba, perdiéndola de vista cuando la morena cruzó por una esquina, sintiendo su corazón latiendo rápidamente contra su pecho al punto de casi estallar, continuó buscando a Vayne, mirando por todos lados y deteniéndose en la puerta de su camerino, notando que esta estaba entreabierta, se adentró lentamente buscando a la súcubo con la mirada, tragando saliva mientras cerraba la puerta detrás de ella. No obstante, aquel camerino estaba vacío, sin rastro alguno de quien tanto buscaba.
—Me estoy volviendo loca... —Murmuró para si misma mientras suspiraba, sentándose sobre la cómoda silla a un lado de la gran mesa llena de maquillaje y su bolso con su cambio de ropa, dejó el titulo sobre la mesa y se percató de un papel grueso y brillante a un lado de su labial, con curiosidad acercó su mano hasta esta y le dio la vuelta.
"—Esta es mi favorita —Señaló la tercera foto donde tenía a la australiana agarrada de la mejilla con una mano mientras la besaba en la otra mejilla —Y esta también me gusta —Señaló la quinta foto donde ambas se estaban riendo ante una pose fallida, para su fortuna no había salido borrosa por el movimiento de ambas."
— ¿Estarías alegre por mi en estos momentos? —Murmuró mirando aquella foto donde Vayne le dejaba un beso en la mejilla, ambas se veían felices junto a la otra, aquel sentimiento de nostalgia la invadió llevándose consigo a alegría de aquella victoria, dejó la foto donde estaba y soltó un suspiro cerrando los ojos —Ojalá pudiera verte por solo cinco minutos... —Murmuró recordando aquel día en que le había pedido ser su novia, como aún conservaba aquella cabra de peluche que Vayne había ganado para ella, si bien tenía el peluche escondido en su closet, aún lo conservaba con cierto cariño.
Nuevamente aquel dulce aroma a vainilla inundo su camerino, Rhea mantuvo sus ojos cerrados pensando en que nuevamente su cabeza estaba jugando con ella, que solo se trataba de una alucinación —Claro que estoy alegre por ti...
F I N .
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.