El viento que entraba a la habitación golpeaba su delicado rostro logrando despertarle, Dongmin abrió los ojos lentamente y se quiso poner de pie con la intención de cerrar la ventana abierta pero no pudo por dos razones, una de ellas era que la cabeza le martilleaba horrible y la otra era porque había un brazo rodeando su cintura, no podía ver quien era ya que el cuerpo junto al suyo estaba totalmente cubierto por las sábanas y el edredón.
—¿In-yeop? —se preguntó así mismo, pues no recordaba nada de lo que había pasado ayer.
Se quedó echado y mientras observaba el techo cayó en cuenta que esa no era su habitación, un fuerte miedo se instaló en él, se sentó como pudo tratando de ignorar el dolor de cabeza, si bien es cierto recordaba que llegó a un club y que comenzó con un trago, luego que se le acercó un guapo pelinegro del cual tampoco recordaba el nombre, que conversaron y eso era todo, no sabía más.
¿Qué pasó? ¿Por qué estoy aquí? ¿Acaso me acosté con él? esas preguntas rondaban en su mente así que con mucho cuidado de no despertar al otro levantó las mantas y pudo observar que estaba completamente desnudo al igual que el pelinegro de su costado al cual identificó rápidamente, era el mismo chico de la noche anterior.
—Mierda, ¿Qué voy a hacer?
Se bajó de la cama pero no duró mucho tiempo de pie debido al dolor que sentía en su espalda baja, por esa razón cayó estrepitosamente al piso despertando al pelinegro que se asustó con el sonido y salto de la cama, por su parte él tampoco recordaba lo sucedido anoche, ¿Qué hacía el rubio de anoche en la misma habitación que él y por qué estaba tendido en el suelo?
—Te agradecería que me ayudaras a levantarme y no solo te quedaras mirándome como un estúpido —dijo jalando una sábana para cubrir su cuerpo.
«Salvaje, me gusta» pensó Bin y enseguida le ayudó a levantarse poniéndolo en la cama.
Se miraron durante unos segundos analizándose mutuamente, no había que ser un sabio para darse cuenta que habían follado pues sus apariencias los delataban, Dongmin sintió sus mejillas calentarse y giró su cabeza quitando su mirada del cuerpo del pelinegro mientras le lanzaba otra sábana y este tomándola se la envolvió alrededor de la cintura.
Ninguno sabía que decir, ¿Qué se hacía después de tener sexo con un desconocido del cual no recuerdas ni su nombre? Dongmin quería buscar a ver si Google le daba la solución.
—Sobre anoche... —comenzó Bin rascando su cabeza— me imagino que para ti fue algo pasajero ¿verdad? digo, por lo que me contaste ayer sé que estás casado y que todo esto fue obra del licor.
—Pues sí —respondió un pensativo rubio— aunque ayer en el club fuiste muy agradable y me escuchaste durante largos minutos, realmente me hubiera gustado que seamos... ¿amigos?
Aquella confesión tomó por sorpresa al pelinegro, pensó que Dongmin actuaría diferente y le diría que olvide todo debido a su condición de casado.
—Me encantaría ser tu amigo, Dongmin—sonrió— como te lo mencioné anoche me llamaste la atención y sin duda me gustaría conocerte más.
—Genial pero, ¿podrías recordarme tu nombre? —dijo el rubio apenado— no lo recuerdo.
—Soy Moon Bin, tú solo me dijiste tu nombre pero no tu apellido.
—Mmm... antes de casarme era Lee Dongmin, pero ahora soy Hwang Dongmin aunque me gusta más mi apellido de soltero.
—Entonces para mí serás Lee Dongmin.
El rubio asintió y ambos continuaron con su mañana, después de darse una ducha, por separado claro está, pidieron el desayuno a la habitación y comieron unos panecillos dulces con un jugo de uva y frutas. Al momento de abandonar el hotel lo hicieron por separado, Dongmin fue el que salió primero seguido de él Bin y ambos se fueron cada quien por su lado, prometieron mantenerse en contacto por ende intercambiaron números.
Al cabo de unos veinte minutos de haberse despedido llegó un mensaje de texto al móvil de Dongmin, era Bin.
—Hey Minnie ¿Llegaste bien a tu casa?
—Aún no pero estoy cerca.
—Ya veo, me escribes apenas llegues ¿sí? que tengas un bonito día.
—Está bien Binnie, gracias que tengas un bonito día también.
Y así lo hizo Dongmin, cuando estuvo frente a la puerta de su hogar le mandó un mensaje a Bin avisándole que llegó bien, ahora faltaba la parte complicada que era entrar a su casa y enfrentar a In-yeop ya que por ser domingo no trabajaba. ¿Cómo iba a mirarlo a los ojos después de lo que hizo? y lo peor era que a pesar de todo no sentía culpa o remordimiento, sólo era el hecho del miedo que tenía de ser descubierto. Es más le gustaría recordar todo lo que vivió ayer.
Tomó mucho aire y llenándose de valor insertó las llaves en la puerta e ingresó.
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Mine | Binwoo
Fiksi PenggemarDongmin lleva un año de casado y tras una discusión con su esposo sale de casa en busca de algo de distracción llegando a un club donde conoce a Bin, un pelinegro que desde que vio a Dongmin entrar a aquel lugar, quedó hipnotizado con su belleza. O...
