- XXVIII -

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No había querido ir a un hospital, no creía que fuera para tanto, sentía dolor en el brazo derecho era cierto, pero no quería asustar a su mama, ya tenía mucho por lo cual preocuparse. El doctor le tomaba por la muñeca y le estiraba el brazo, inmediatamente sintió un dolor punzante e intenso. Lo volvía a flexionar y entonces se daba cuenta que el dolor provenía del codo y un poco de la muñeca.

- ¿Te dolió? –pregunto el doctor-

La rubia asintió en silencio.

- No hay fractura, obviamente, pero tanto los tendones y músculos del codo están inflamados, la articulación también a pesar de que no parece estar muy lastimada.

Mostrando preocupación en el rostro, Remy miraba desde atrás, Michelle lo vio y se ruborizo un poco por causarle esas molestias a alguien con quien no tenía una buena relación en ese momento.

- ¿No es necesario que le hagan rayos x? –inquirió-

- No es necesario, -respondió el doctor-

Acto seguido el hombre de cabello cano regreso a su escritorio y comenzó a escribir mientras daba las recomendaciones.

- Tenemos que inmovilizar tu brazo, debes usar un cabestrillo por 3 semanas, al menos.

Una mueca de inconformidad asomo en la rubia.

- Debes evitar usar el brazo para prevenir cualquier otra lesión. Te estoy recetando antiinflamatorios y deberás regresar aquí la siguiente semana para revisarte.

Se puso de pie el doctor y extendió la receta, Remy fue quien la tomo.

- Muchas gracias doctor.


Ambos salieron del consultorio, Michelle con un cabestrillo color azul y Remy con una bolsa de medicinas. La situación se torno incomoda, había pasado la adrenalina de haber presenciado el accidente, que afortunadamente no había sido mas que un raspón y un codo lesionado. Lo que él no podía refutar era lo que sintió cuando la vio en el asfalto, sintió que el alma lo dejaba, pasaron por su mente mil ideas de lo que era.

- Gracias por traerme. –tímidamente dijo mientras caminaban sin hacer contacto visual-

Mordiéndose el labio inferior lo miro y él le regreso la mirada.

- Gracias por todo. –honestamente agradeció la rubia mientras lo miraba-

¿Qué tan distraída iba que casi la atropellaba una moto? Sin duda lo que había reflexionado en el jardín había sido profundo como para haber estado tan absorta de su entorno.

- No me agradezcas, cualquiera pudo haberlo hecho. –sobriamente respondió-

Pasada toda la emoción, Remy sopesaba, que significaba para él perder a Michelle, cuando apenas roso, efímeramente, la posibilidad, no le gusto lo que podía significarle. "Ya he perdido tanto..."

- Tú cruzabas bien el boulevard, fue ese idiota de la moto que quiso pasarse la luz roja del semáforo.

- Creo que yo iba muy distraída.

- Aun así, el tipo ese no fue para acercarse y ver si estabas bien, huyo como un cobarde.

Pudo escuchar en su voz el ímpetu y la impotencia cuando lo dijo, estaba preocupada por ella; sabía que Remy aun la amaba, pero no que tanto.

- Bueno, no es la primera vez que me pasa. –rio suavemente-

De la misma forma, recordó cómo fue que la conoció, Remy recordó como la miro aquel día, a esa a la que llegaría a amar tanto. Si bien, no la reconoció cuando regreso, eran recuerdos y sentimientos tan distintos que no parecían provenir de la misma persona.

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