- XVI -

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Día 1

Varias semanas ya habían transcurrido desde aquella amarga fiesta que habían puesto a Remy en la posición en que odiaba, sin embargo, también le había sido revelado el verdadero dolor que su padre había atravesado, como él, durante años. Pero a pesar de dicho evento ambos habían continuado su forma habitual de "convivir" el uno del otro, alejados. Aun así algo había cambiado entre ellos.

Aun la luna se asomaba brillante en el cielo, era muy temprano cuando Remy se sentaba frente a la computadora para escribir un email a su querida rubia. Una taza de café humeante lo acompañaba. Al inclinarse para poder escribir las primeras palabras sintió recorrer en él cierta incertidumbre. Un par de semanas habían pasado desde que había recibido el ultimo correo de Michelle, se habían vuelto, sus respuestas, irregulares y algunas veces escuetas y erráticas. Remy no quería presionarla, sabía que debía ser comprensivo, el vivir sin su padre, el luto, el, debía entender. Él le escribía como si nada, Remy tenía que estar ahí para apoyarla y entenderla, cualquiera fuera la situación.

Con mucho tiempo salió de casa, era temprano así que para entrar a la escuela aún faltaba un buen rato, se reconfortaba con saber que en poco tiempo Michelle leería el email, que de manera casi mágica sus pensamientos llegarían a ella. De paso estaba la casa de Michelle, y como de costumbre paro para mirar desde la esquina, como siempre la casa que una vez ella habito se miraría, fría, estéril sin cambio, todo sería igual.

Un auto estacionado en la acera de la casa de Michelle.

El pulso le cambio inmediatamente y su boca se abrió involuntariamente. Pedaleo aceleradamente en su bicicleta con el aliento perdido.

El auto tenía una portezuela abierta. Una chispa dentro le dirigió al auto sin sentido al que avanzaba y cada vez que estaba un paso más cerca, se aseguraba así mismo, que es el auto que creía; hasta llegar a estar frente a él, observándolo sin poder creer que fuera ese y no solo eso, si no lo que conlleva, el regreso de a quien más ama.

En un estado de ausencia lo encontró una figura que se desvanecía en su retina, en su iris, el no sabía decir, era la madre de su amada, y le puso la mano en el hombro, y de momento sorprendiéndolo, con la mirada acomplejada al verla, pero aun sin salir de su trance, la madre de Michelle dijo: "Esta en la escuela hijo... alcánzala..." Con gesto inescrutable le indico. Y dando las gracias, con la vista ciega, él respondió: "La alcanzare cuanto antes."

De nuevo en la bicicleta a una velocidad de lo más impresionante despego del lugar, los charcos dejados por la ultima lluvia, mojaban al paso de Remy que sin reparar en a quien salpicaba seguía su camino sin moderación lo único que importaba era el tiempo que no debía de desperdiciar en ver a quien su sueño llenaba, y en la entrada de la escuela muchos lo veían con bastante ánimo. Al llegar dejo la bicicleta tirada en el primer lugar que vio y rápido corrió a buscarla como sonámbulo sin saber que en realidad estaba buscando, solo su mente actuaba por causa de su corazón.

Nada más podía importar.

Poco podría haber evitado el encontrarla. El corazón desbocado le latía en su pecho, jadeaba aun pero su vista se concentraba en encontrarla. Se veía como un loco. A la izquierda, a la derecha, su cabeza movió y entonces en una dirección su atención se condenso.

Nada de razones, nada de motivos, nada. Ella estaba ahí.


Eso era lo único que valía en su realidad. Buscaba el contacto de los ojos de él y los de ella con intensidad, cuando ella daba la vuelta a la esquina de un edificio con gente a su alrededor. Se detuvo un momento con la boca seca... sin palabras.

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